Agenda pos-acuerdo

Agenda pos-acuerdo

Septiembre 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Implementación de los Acuerdos. Tarea “extraordinariamente exigente”, dice Sergio Jaramillo, Alto Consejero para la Paz. Pero si solamente fuera eso… Entramos en un período de precampaña presidencial. Lo que ocurra con la implementación no será ajeno a esta dura competencia. Durante este período de casi año y medio se pondrán a prueba las tesis de uno y otro lado. Y unas y otras darán contenido a una lidia electoral que ojalá no profundice el disenso que se está desarrollando en Colombia. Está bien el desacuerdo pero no el disenso en torno a lo fundamental. Veremos.En Guatemala y El Salvador se han adelantado procesos de paz que ya tienen más de un cuarto de siglo. El resultado no es alentador. La violencia, dicen expertos, es mayor que en la época anterior y del mal gobierno y la corrupción, ni hablemos. Nicaragua, donde triunfó la guerrilla, se ha tornado en un régimen autoritario no muy diferente del que derrocó.La anticorrupción debe ser tema prioritario. A no ser que se lo entreguemos como bandera al movimiento político que constituyan las Farc. Campea en los municipios. El presidente Gaviria ha hecho descripciones descarnadas y contundentes al respecto. Lo mismo la Cámara de Infraestructura. El nuevo fiscal general, Néstor Humberto Martínez, conoce bien la situación.Las Farc se han transformado en una fuerza política desarmada. Radical cambio. Es la dimensión principal del Proceso de Paz. ¿Acaso, los partidos políticos existentes se transformarán en organizaciones políticas modernas o continuarán con las prácticas obsoletas del clientelismo, la compra de votos, etc.? ¿Los gremios económicos se adaptarán a la nueva situación?El mayor cambio en el proceso de decisiones y asignación de recursos se dará en el sector rural. La política allí será diferente, ¿tendrá consecuencias en el nivel nacional?Por lo menos cuatro grandes negocios debieran estar bajo la lupa de las autoridades civiles, militares y de inteligencia en el nivel nacional y territorial: los sembrados de coca y su transformación y exportación; la minería ilegal (oro, coltán); el contrabando de gasolina si es que todavía existe; y otros como la extorsión, el contrabando, etc.En esta agenda nueva la situación del ELN, las bacrim y otros grupúsculos debería, también, ser objeto de inteligente estrategia. ¿Qué decir del fenómeno de criminalidad organizada, cercano a un nuevo tipo de guerra, que se ha venido dando en las fronteras de Colombia? Gravísimo en la frontera colombo-venezolana; muy difícil en la colombo-ecuatoriana; el problema del Pacífico subsume este y los atávicos que jamás se consideraron, así fueran muy elementales. Y ahí están Urabá y la frontera con Panamá. Por fortuna, el General Mejía tiene la mirada puesta en estos gravísimos fenómenos y no en el pasado. Creo que cuenta con las mejores luces.Los tanques de pensamiento y algunas fundaciones deberían repensar sus objetivos. No pocos creerán que lo que han venido haciendo está bien y debe continuarse.Quién lo creyera. El Plebiscito de 1957 planteó el tema de la Educación como compromiso central en la agenda de la reconciliación entre liberales y conservadores. Ordenó que el 10% del presupuesto se destinara a este propósito nacional. ¿Y ahora?El Desarrollo Rural en todas sus dimensiones es fundamental. Pero el elemento integrador de la sociedad es una educación de buena calidad para todos.

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