Un año mediocre

Un año mediocre

Enero 06, 2019 - 06:30 a.m. Por: Esteban Piedrahíta

El año que terminó fue mediocre en materia económica. El crecimiento del PIB (estimado en 2,7%) aún no recupera su tendencia previa al derrumbe de los precios del petróleo en el segundo semestre de 2014.
Aunque el registro fue mejor que los muy magros de 2017 (1,8%) y 2016 (2%), y ligeramente inferior que el de 2015 (3%), está todavía un buen punto por debajo de la tasa de crecimiento de largo plazo del país. No ofrece gran consuelo el hecho de que, entre las mayores economías de América Latina, solo Perú y Chile hayan crecido más; y tampoco lo es que las proyecciones para los próximos dos años solo vislumbren una aceleración moderada (3,3-3,4%).

El mayor lunar del año económico fue el empleo. La tasa nacional de desempleo, que alcanzó su mínimo de la década en noviembre de 2015 (7,3%), ajustó tres años al alza y cerró noviembre pasado en 8,8%. En las 13 principales ciudades del país, la desocupación completó 4 años de aumento -de 8,9% en noviembre de 2014 a 10,2% en igual mes de 2018, con un deterioro particular en Bogotá (donde aumentó en 2,1 puntos porcentuales en dicho período). De hecho, entre las 5 principales ciudades del país, solo Barranquilla y Cali han logrado aumentar el número de ocupados por encima del crecimiento poblacional en los últimos 5 años. En estas circunstancias, es previsible que la reducción de la pobreza, que ya se había frenado en 2017, haya continuado estancada el año pasado.

En cambio, el mejor resultado económico del 2018 fue que la inflación se volvió a situar dentro del rango meta del Banco de la República. Después de 4 años en que el aumento de los precios se ubicó por encima del objetivo, con registros especialmente altos en 2015 (6,8%) y 2016 (5,8%), asociados a la devaluación producto de la caída del petróleo, se estima que la inflación cerró el 2018 en torno a un 3,2%. El que el aumento de los precios haya sido contenido es una muy buena noticia, sobre todo para los hogares más pobres del país, que enfrentaron un difícil entorno en materia de empleo y generación de ingresos.

Otro frente que presentó cifras positivas fue el de las exportaciones. Después de haber caído casi un 50% entre 2013 y 2016, los despachos de bienes al exterior crecían un 13% al cierre de noviembre del año pasado. La recuperación de los precios del crudo y del carbón condujo a un aumento del 23% en las exportaciones de combustibles y sus derivados en 2018. En los demás rubros, el crecimiento solo alcanzó el 1,5%, en buena medida por la caída en las exportaciones de oro, aunque es notable que los despachos del sector manufacturero aumentaron un 8,6%. Las exportaciones de servicios tuvieron un muy buen comportamiento. A septiembre crecían al 12%, impulsadas sobre todo por el turismo, y se estima que superaron los US$9.000 millones de dólares en el total del año.

En cuanto a creación de empresas, las cifras también fueron bastante regulares. Al cierre de noviembre de 2018 se habían matriculado 322.000 nuevas empresas en las cámaras de comercio del país, un crecimiento del 2,3% frente a igual período de 2017. Entre los principales departamentos, los mayores incrementos fueron los de Atlántico (+13,6%) y Valle (+7,4%). En Santander y Antioquia, en cambio, hubo disminuciones en la rata de creación de nuevas empresas.
En suma, 2018 fue un año de sombras y luces en materia económica. Felizmente, todo hace prever que 2019 será mejor.

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