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La pobreza en las ciudades

Octubre 18, 2020 - 06:25 a. m. Por: Esteban Piedrahíta

Esta semana el Dane reveló las cifras de pobreza monetaria para Colombia en 2019. Estas incorporan un cambio de metodología que actualizó la canasta de consumo de los colombianos con base en la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares 2016-2017. El principal resultado de la actualización metodológica fue un alza considerable (+23%) en el nivel de la línea de pobreza nacional (un hogar de 4 personas se considera pobre si sus ingresos disponibles fueron inferiores a los $1,31 millones mensuales).

El aumento en la línea de pobreza significó que el porcentaje de personas en esa condición en 2019 se incrementara del 28,2% de la población con la anterior metodología, al 35,7% con la nueva. En el año, además, la incidencia de la pobreza aumentó en un punto porcentual. Con esto, el número de personas pobres en Colombia en 2019 se estimó en 17,5 millones; 662 mil más que en 2018. Que la pobreza sea más elevada de lo que se pensaba anteriormente y que haya aumentado en el año previo a la pandemia, es preocupante.

La nueva metodología permite calcular con mayor precisión las líneas de pobreza particulares para cada una de las capitales de los 32 departamentos, reflejando las diferencias regionales en patrones de gasto y en costo de los rubros de la canasta básica. Esto generó resultados sorprendentes. Cali, con una tasa del 21,9%, se ubicó como la segunda ciudad con menor incidencia de pobreza entre las capitales del país, después de Manizales. Mientras con la anterior metodología albergaba un porcentaje mayor de personas pobres que Bogotá y uno ligeramente superior al de Medellín, con la nueva su cifra de pobreza es menor que la de las dos principales ciudades del país.

La principal razón es que el costo de la canasta básica (línea de pobreza) es un 23% menor en Cali que en Bogotá o Bucaramanga, y un 15% menor que en Medellín. Resulta, por así decirlo, más barato ser pobre en Cali que en esas ciudades; tanto por patrones de consumo, como por aspectos como el costo de la vivienda. Sin embargo, el salario mínimo, por ejemplo, es el mismo. En Barranquilla, por el contrario, la línea de pobreza es un 5% más baja que la de Cali.

Cuando al porcentaje de pobreza se le agrega el de personas en condición de vulnerabilidad -con ingresos por encima de la línea de pobreza pero que no alcanzan a ubicarse en la clase media- el ordenamiento de las principales ciudades del país luce más razonable. Bogotá tiene 44% de población pobre y vulnerable (56% de clase media y alta), Medellín 46% (54%), Cali 50,5% (49,5%), Bucaramanga 51,2% (48,8%) y Barranquilla 63% (37%).

Los datos de Cali tienen varios aspectos rescatables. Aparte de ubicarse como la segunda de menor pobreza, fue la tercera ciudad, entre las 13 principales, que más redujo ese indicador desde 2012, después de Pasto y Barranquilla. Igualmente fue la tercera, en ese mismo lapso, en reducción de la pobreza extrema (personas que no tienen ingresos suficientes para adquirir el mínimo calórico), aunque su registro (4,7% de la población) sigue siendo comparativamente alto y mayor al de las otras 4 ciudades principales. Finalmente, entre las 13 principales, fue la ciudad que más redujo la desigualdad -medida según el índice Gini-, entre 2012 y 2019. En este último indicador está mejor que Bogotá y Medellín, pero peor que Barranquilla y Bucaramanga.

El punto de partida pre-covid es entonces bastante precario. La recuperación económica en 2018 y, sobre todo, en 2019, no se tradujo en mayores niveles de empleo, afectando los ingresos de los hogares. La generación de empleo tiene que estar en el centro de la agenda de reformas del gobierno.

Sigue en Twitter @estebanpie

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