Falsos positivos

Falsos positivos

Junio 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Caricatura de Jota en El Tiempo: –Pregunta: ¿Qué será lo primero que hay que hacer para reformar la Justicia? Respuesta: encontrarla.Es tal la creatividad del ser humano para inventar crímenes contra sus semejantes que sería imposible llegar a un acuerdo sobre cuál es el peor. Sin embargo, seguramente muchos convendríamos que los denominados ‘falsos positivos’ clasifican entre los más execrables. En esos crímenes se unen el asesinato, ya de por sí horrible, con el estado de indefensión de las víctimas y el abuso de la autoridad.Pero hay algo que los hace aún peores: la traición a la institución a la que supuestamente sirven los criminales y a la patria que les confió sus armas. Además del mal causado a las víctimas y a sus allegados, esos horrendos crímenes les dan munición a quienes están interesados en restarle legitimidad a las acciones de nuestras Fuerzas Armadas. Con ellos se traiciona tanto a las decenas de miles de hombres de la patria muertos y heridos en defensa de nuestras instituciones, como a todos los colombianos, cuya seguridad depende de tener unas fuerzas armadas respetables y respetadas. Quienes los cometen deben recibir las sanciones más duras de nuestros códigos, y los altos mandos militares deben ser quienes más agresivamente los persigan.Salvo la irreversibilidad de la muerte, tan repugnantes como los ‘falsos positivos’ que cometen algunos militares en forma esporádica y aislada, son los ‘falsos positivos’ judiciales que ocurren también, afortunadamente, esporádicamente. Los dos bienes más preciados del ser humano son la vida y la libertad. Los primeros privan a sus víctimas de la vida y los segundos, de la libertad. Y de otro bien que para muchos es más importante que la vida: de la honra. Quienes cometen los ‘falsos positivos’ judiciales traicionan a la patria que les confió la administración de la Justicia y a los miles de hombres y mujeres que valientemente buscan aplicarla rectamente. Y traicionan a la infinidad de colombianos que queremos un sistema judicial fuerte y limpio. Su sanción también debiera ser la más dura de la Ley.Ignorando el principio de cosa juzgada, partiendo de suposiciones fantasiosas, con pruebas deleznables, con testigos sin credibilidad, se adelantó un juicio contra el coronel Alfonso Plazas. Violando flagrantemente sus derechos humanos, la Juez Tercera Especializada lo condenó a 30 años de prisión por una supuesta violación de una ley que no existía en 1985, lo cual está expresamente prohibido por el artículo 9 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de la cual Colombia es parte. Y ahora el tinglado se les ha derrumbado a esa juez y a esa fiscal porque la Procuraduría General de la Nación encontró a quien se suponía era el testigo estrella en ese turbio montaje y éste niega haber rendido el testimonio que fraudulentamente se usó para condenar al coronel.Los colombianos de bien nos alegramos de que finalmente se hará justicia con el coronel Plazas y se le liberará. Ojalá corran igual suerte tantos otros que también han sido víctimas de sentencias altamente cuestionables, como los generales Arias y Uscátegui, por ejemplo. Pero queda la gran pregunta: si para evitar una equivocada solidaridad de cuerpo, a los militares acusados de ‘falsos positivos’ ya no los juzgan otro militares, ¿quién debería juzgar a los jueces y fiscales por los ‘falsos positivos’ judiciales?

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