El día sin...

El día sin...

Septiembre 11, 2018 - 11:50 p.m. Por: Emilio Sardi

No requiere mayor agudeza entender que la movilidad es un servicio público esencial que determina en buena medida la competitividad de una ciudad y el bienestar de sus habitantes. Por eso, los caleños aspiraríamos a que la Administración Municipal considerara que una de sus principales prioridades -si no la principal- es la mejora de la movilidad urbana. Lamentablemente, el continuo y rápido deterioro de esta durante el último par de años muestra que otro ha sido el caso.

Son numerosas las actuaciones de esta Administración que han contribuido a ese deterioro. Desde la persistencia en la torpeza de reducir la Avenida 2ª Norte para construir un ‘parque’ al que nadie va a ir a que lo asalten, hasta la monumental congestión generada en la Avenida Cañas Gordas por el capricho de las ciclorrutas. Desde la instalación de unos palos, dizque para ‘mejorar la geometría de las vías’, que generan represamientos y accidentes donde los han puesto, hasta el cierre de la intersección a desnivel de la carrera 1ª con calle 26, para generar una absurda intersección semaforizada entre esas dos vías. Desde la construcción a través de la ciudad de incontables ilegales ‘policías acostados’ hasta la amenaza de estrechar 192 kilómetros de vías arterias para construir ciclorrutas. Pareciera que no pudieran tomar decisión alguna que no fuera dirigida a dañar la movilidad de los caleños.

Como si lo anterior fuera poco, ahora se ha tomado la absurda decisión de imponerles a los caleños un ‘día sin carro’ en el tercer sábado de este mes. En una ciudad con más de 700.000 vehículos registrados, esto implica afectar seriamente la vida y el derecho al uso de los vehículos de su propiedad de mucho más de la mitad de la población. ¡En un día que las familias usan para ponerse al día en las diligencias que no han podido adelantar durante la semana por atender sus obligaciones laborales o escolares!

Para justificar este atropello, el secretario de Inmovilidad de Cali ha afirmado que “este ejercicio del día sábado que implica un sacrificio de todas las personas en pro del medio ambiente, en pro de promover medidas (sic) alternativas de transporte, es un llamado a la conciencia ciudadana de que los vehículos son los principales emisores de material contaminante del aire y debemos concientizarnos de la importancia del uso racional del mismo (sic)”.

La verdad es que los objetivos reales de esta imposición son darle gusto al puñado de teóricos que odian a los automóviles y, sobre todo, dar la impresión de que el Gobierno Municipal está interesado en mejorar las condiciones ambientales de Cali ocupándose en un día -y por cuenta de la ciudadanía- de lo que olvida en los otros 364.

Los problemas de movilidad de Cali nacen de la carencia de un sistema de transporte masivo eficiente, de la ausencia de autoridad para hacer respetar las normas de tráfico y de convivencia, y de la falta de una planeación urbana adecuada que proyecte nuevas vías con especificaciones adecuadas y flujos bien diseñados. Pero para unos pocos fundamentalistas, el causante de todo es el carro. Como Mao cuando mandó a destruir todos los libros, ellos quisieran que los carros desaparecieran. Y a esos fundamentalistas les dan gusto en su guerra contra los automotores con este día. ¡Ojalá el día de mañana no les dé a esos iluminados por eliminar la contaminación de nuestros ríos decretando los días sin inodoro!

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