A salvar a Cali

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A salvar
a Cali

Octubre 08, 2019 - 11:50 p.m. Por: Emilio Sardi

En las próximas elecciones para escoger el alcalde de Cali los caleños deberán definir si quieren un gobierno probo que lleve a la ciudad por el camino del desarrollo y del progreso o si prefieren retornar a un pasado oscuro que la lleve a la corrupción y al desorden. Como del amplio abanico de aspirantes al cargo que inició la campaña sólo quedan dos con posibilidades de ganar, el empresario Roberto Ortiz y el exalcalde Jorge I. Ospina, vale la pena compararlos.

De Ortiz se sabe que tiene la capacidad de gestión para, partiendo de unos orígenes humildes, haber construido una empresa seria y exitosa que genera 3000 empleos. Me he enterado también de que cuando ha ocupado posiciones delicadas, como ha sido el caso de la presidencia de la junta directiva de alguna sociedad de capital mixto (público y privado), las ha desempeñado con rectitud y tino. Y sé, como muchos caleños, de su vinculación de vieja data a organizaciones de beneficencia y de servicio a la comunidad.

Es Ortiz un hombre de sentido común que ofrece un programa de gobierno serio. Su visión del manejo y ayuda que se le debe dar a la juventud es impecable, así como el apoyo que piensa darle al deporte juvenil e infantil. Y en cuanto a la seguridad, es clara su firme decisión de lograr del Gobierno Nacional el apoyo de policía que la ciudad realmente requiere. Posición esta, por cierto, en abierto contraste con la de Ospina, cuyo poco amor por la Policía es bien conocido.

En cuanto a Ospina, debiera bastar recordar que su gobierno dejó al municipio totalmente descuadernado y completamente arruinado. Pero, como algunos advenedizos quisieran hacer olvidar esta realidad, vale la pena recordar algunos hechos de su ‘gestión’.

Fue la de Ospina la alcaldía de los convenios multimillonarios que evadían las reglas de selección objetiva de la contratación; la de las concesiones de obras dispersas, sin planificación y sin priorización; la de las cuantiosísimas contrataciones directas de todo tipo, incluidas las masivas de servicios personales. La de más de $110.000 millones en ‘la renovación’ del estadio. La que le dio US$3 millones a una empresa fantasma israelí para una terminal del MÍO que nunca construyó. La de la turbia acta de $49.000 millones con Sicali.

Fue también la de los miles de millones para ‘guardias cívicos’ y los exóticos 40.000 votos para el hermano del alcalde. La de los gigantescos gastos en los medios de comunicación. La que entregó una ciudad sumida en grandes dificultades y deficiencias en seguridad, empleo, infraestructura, desarrollo social y competitividad, y con un legado de proyectos cuestionables e inacabables, como las mal llamadas ‘megaobras.’

Basta la lista de los socios de Ospina para entender que vienen por todo. Están desde la Farc y Petro hasta Roy Barreras y Juan Carlos Abadía. El único que falta en ese lucido elenco es el exsenador Juan Carlos Martínez, quien manifestó que esta vez no apoya a Ospina porque cuando lo puso de alcalde no le cumplió. ¡Sabrá Dios cómo cuadrarán la partida de la marrana esta vez!

Por lo que Ospina representa y a quienes representa. Por su oscuro pasado y por el inmenso daño que le puede hacer al municipio. Porque es necesario salvar a Cali de esa negra amenaza. Por todo eso y porque con la promesa de una gestión digna el sí le brinda a Cali la esperanza del buen futuro que se merece, votaré por Roberto Ortiz.

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