¡Uy, llegó el día del padre!

¡Uy, llegó el día del padre!

Junio 14, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Mañana se celebra uno de los días más extraños del año: ¡El del padre! Extraño porque a pesar de ser el día del macho de la casa, las familias no se matan como el día de la madre cuando se dispara en su punto más alto el índice de homicidios. ¿Será que el Paterfamilias no genera tantos sentimientos cruzados y por eso es un día relativamente tranquilo?

Para los restaurantes también es un día flojo pues las mamás deciden que en un detalle de amor sublime, ellas cocinarán. No saben cuánto susto nos da este gesto romántico. Las papas de la ensalada (inevitable plato, seguramente por su nombre alegórico al día) quedan duras; el pernil simplongo, y en la onda fit de las mamás de hoy, el lomo irá sin gorditos, el filet mignon sin tocineta; los postres sin salsas con crema de leche, y lo más tenaz, al final, el papá tendrá que exaltar todo, porque sino le dirán “desagradecido”, “todo lo que me esmeré” ,“todo era por su bien”, cantaleta en la que los hijos se solidarizan con la progenitora y es mejor dejar así, pues los padres no estamos interesados en que nuestro día compita con el de las madres en las estadísticas violentas.

No es fácil que la familia entienda que una buena ensalada lleva aguacate y no uchuvas y fresas; que estas fruticas quedan mejor al final; que un programazo es que nos dejen ver Paraguay-Catar y después Uruguay-Ecuador con unas cervecitas y algo de picar. Que toda la familia le haga barra en este día a los equipos de papito, para que en los penaltis unos no le hagan fuerza al delantero y otros al arquero contrario. Debe ser un día de armonía.

Paciencia con los regalos. Recuerden que los hombres pensamos más en la utilidad que en la moda. No se sientan cuando queremos cambiar la camisa lila (ya tenemos tres muy parecidas) y lo que nos hace falta son camisetas de gimnasio. No es falta de amor, es practicidad.

La vida me enseñó que a los padres solo los valoramos cuando tenemos hijos y que entre más duro nos toca sacarlos adelante, más admiramos esos viejos que con base en el trabajo, la disciplina y el amor lograron sacar adelante sus familias. Cuántas ensaladas de papa dura no se tuvieron que comer calladitos y ponerse otra camisa igual sin chistar para mantener sus hogares en paz. Hoy los entendemos y admiramos. Feliz día papás, los de aquí y los del cielo.

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