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Mis mingas pendientes

Octubre 16, 2020 - 11:45 p. m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Consciente que tenemos sangre indígena y que orgullosamente la llevamos en nuestras venas, le proponemos al presidente Duque que cuando la minga que salió el jueves de Cali vaya por Girardot, él se venga para el Cauca donde tendremos reunión con los aborígenes que no fuimos y logremos cosas concretas. Por ejemplo que se establezca un compromiso para hacer productivas y eficientes las tierras en manos de las comunidades. Con refuerzos de las ONG y presupuesto nacional, se podría hacer el plan agroindustrial que identifique los productos a sembrar y procesar, que tengan demanda nacional e internacional.

Dada la calidad de la marihuana en la zona, podríamos hacer alianzas con empresarios canadienses para que los grandes socios del cannabis medicinal sean las comunidades indígenas y no carteles mexicanos o colombianos. El plan llevaría además capítulos de salud y educación respetuosa con las tradiciones, etnoturismo, ecoturismo, gastronomía originaria, cultura ancestral, revisión de la historia y reconocimiento nacional a los personajes más representativos de las etnias. La implementación debe ser protocolizada y cumplida con honorabilidad.
Que la paz sea una consecuencia del mejor estar de la comunidad y no un discurso agresivo que no genera credibilidad.

Y antes que los afroamericanos armen su propia Ukugibela, minga en dialecto Zulú, acordaría con estos la revisión de la historia nacional, incorporando los héroes negros que han engrandecido nuestro pasado.
Personajes como Benkos Biojó, primer héroe que se rebeló contra el régimen esclavista español en tierras americanas y logró construir espacios para proteger sus tradiciones africanas, merecen ser reconocidos por la historia y no escondidos con vergüenza. El gobierno nacional con el apoyo de los departamentos del litoral, lanzaron recientemente ‘Pacífico soy yo’, que esperamos contribuya a la exaltación de la cultura, la cocina, la música, los bailes, y finalmente el ingreso económico y el reconocimiento a las comunidades del Pacífico.

Como vemos, la lista de mingas sería interminable: la de los dueños de mascotas que buscan EPS y seguros; los rumberos encerrados que cambiaron al swing de su cadera por la ciática; los maridos encerrados 7/24; todos tenemos motivos para salir a marchar. Lo haríamos en paz, pero no tenemos claro cómo podemos irnos meses enteros a protestar sin que se nos acabe el trabajo y nos demanden por inasistencia alimentaria. Ese secreto solo lo tienen los indígenas.

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