Las ballenas de Sahagún

Las ballenas de Sahagún

Mayo 17, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Recientemente marinos noruegos encontraron una pequeña ballena blanca, que tenía amarrado un arnés con notas en ruso del que se podía conectar un teléfono para transmitir la posición de barcos y submarinos. La zona donde se encontró, en las puertas del Ártico, tiene gran importancia estratégica para Rusia. Crece la sospecha que se trata de un cetáceo amaestrado con propósito de inteligencia militar, porque es viejo rumor que ellos tienen escuadrones de ballenas y delfines espías.

No es la primera vez que algo así sucede. Halcones, palomas y perros han sido utilizados en espionaje desde hace muchos años. Con la ventaja que si los pillan, nadie los hará hablar. Por eso los loros no participan.

Colombia, en medio de la guerra, ha avanzado en temas insospechados. Con las minas antipersonales nos volvimos potencia en prótesis. Nuestro país dio sentido a la entomología forense: de acuerdo con los insectos que hurgan en los cadáveres, se puede calcular cuánto tiempo lleva el occiso. El gusto en la maduración de los cuerpos es diferente entre las moscas de colores y los cucarrones. Por eso suena interesante la iniciativa de investigadores biomédicos nacionales que para anticiparse a los crecientes procesos de corrupción, están instalando transmisores en el cuerpo de burros y burras en la Costa Caribe.

Como se sabe estos nobles orejones son muy queridos por los costeños hasta rivalizar muchas veces con sus parejas. Se ha identificado que en ciertos municipios, politiqueros y contratistas se reúnen para planear los desfalcos al erario público.

Para evitar ser escuchados, van al patio donde están los equinos y allí, lejos de su familia, hablan de esposas, queridas, dinero y ajá, de los animales presentes. Esa libertad de expresión frente a estos asnos, los convirtieron en los espías ideales de los investigadores. Evidentemente, los burros tienen a su favor que tienen mejor disposición para la instalación de la antena retráctil. Sin embargo, los costeños prefieren que su confidente de patio sea la burra. Muchas horas de conversación han quedado grabadas en los cuerpos de estas orejonas. Lo que no se ha podido corregir es como tapar los gemidos, rebuznos y bramidos cuando la integración social con la burra llega al clímax. Ojalá la JEP no diga que allí no hubo corrupción, sino zoofilia.

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