La maratón de la seguridad

La maratón de la seguridad

Noviembre 09, 2018 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Por mi trabajo, me coincidió un viaje a New York con la maratón que se realiza anualmente el primer domingo de noviembre. 54.000 atletas de todo el planeta recorren los 42 kilómetros que cruzan los cinco distritos que componen la gran manzana; dos millones de espectadores se agolpan en las calles a admirar el alegre paso de los deportistas.

En las bocacalles, junto con las bandas musicales que motivan la carrera y las barras de acompañantes cosmopolitas, la Policía y el Ejercito cuidan los comportamientos sospechosos, especialmente orientados al terrorismo.

Jamás el miedo ha permitido que este evento inaugurado en 1970 se suspenda. Ni siquiera el salvaje ataque a las Torres Gemelas en 2001 hizo que la maratón no se realizara dos meses después.

Observé cómo la autoridad presente y vigilante no inhibía las múltiples expresiones de euforia del público y de los corredores. La alegría plena no exige desbordamiento ni ofensas.

Durante y al final de la carrera, varias horas después, la sensación era la de una ciudad segura. La participación masiva de la autoridad (un carro patrulla en cada esquina) no reflejaba temor, todo lo contrario, un evento multitudinario, eufórico, en medio de un ambiente que se percibía seguro en un mundo amenazado.

Entonces pensé tanto en Cali y en su tradición deportiva, en su clima y en la alegría de su gente. Apareció en mi ilusión la necesidad de trabajar más en la percepción de una ciudad segura, que no genere prevención a los extranjeros ni a los locales para hacer grandes eventos.

Pensé en el debate sobre la conveniencia o no de pedirle al Ejercito que intervenga en el área urbana. Cuánto nos ayudaría un buen periodo de mano fuerte en materia de orden público, para que, combinada con la gestión social, nos permita devolverle a Cali la imagen de seguridad.

El Ejercito en las calles se hace cada vez más necesario ante la múltiple oleada de delitos.

Este no es un tema de tomar partido entre el Alcalde y la Gobernadora, ambos haciendo su mejor papel. Es prepararnos para una etapa de respeto a la autoridad, de comportamiento ciudadano y de diseñar esquemas de solidaridad entre vecinos e instituciones para hacer realidad tantos sueños pendientes para Cali.

VER COMENTARIOS
Columnistas