Ensayo sobre la chusquera

Ensayo sobre la chusquera

Septiembre 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Hay expresiones que transmiten claridad sobre lo que expresa quien las pronuncia. Si bien hay varias clases de inteligencias, sabemos qué se quiere significar cuando se habla de alguien como ‘inteligente’, así sea ‘inteligencia de la mala’ como la de tantos bandidos que lamentamos no hubieran puesto al servicio del bien esos recursos mentales. Es claro qué nos quieren decir cuando de alguien se dice que es bella o distinguida, aunque este es un referente cultural. La gente para nosotros es distinguida en función de modelos europeos de color de piel y ojos, lo cual es un error pues así no serían distinguidos los emperadores de Japón ni una bella representante africana. Incluso de nuestras raíces indígenas, cuando la historia registra maravillosas descripciones de las mujeres que encontraron los españoles en la Conquista, ante las que sucumbieron en el campo de batalla íntimo donde los hombres quedamos en nuestra cruda realidad. Pero comentábamos que en general sabemos a qué se refiere la gente con muchos calificativos: Entre los que generan susto está “eres una mujer muy chusca” o “que tipo tan chusco”. Aunque el diccionario no abunda en referencias, una de sus acepciones se aplica a alguien con donaire o picardía. También nos dice que así se conoce a un pedazo de pan o panecillo. Allí empiezan las diferencias. Usualmente la expresión alude a una mujer grande y atractiva, así que nada que ver con esa interpretación. En el argot popular se dice que ‘chusca’ es una fea bien arreglada. Una ‘chuscota’ puede enfocarse más a una persona grande y gorda pero que genera malos (o buenos) pensamientos. Una chusquita es terrible, el diminutivo la convierte en alguien pequeño y algo gustador, con lo cual el elogio se vuelve lo contrario.Si chusca y bella fuera lo mismo, nos podríamos imaginar a la perversa madrastra de Blanca Nieves gritando “espejito mágico, espejito de oro, ¿quién es la más chusca? ¡Dímelo, tesoro!”. Lamentablemente en la cabeza de nadie cabe esta frase, porque ‘chusca’ es una expresión inferior de la belleza. Resumiendo con un silogismo, Invitación es a participación lo que belleza es a chusquera. Prueba de ello es que mientras con el paso de los años hablamos de una persona mayor como una abuela bonita o una anciana bella, jamás oímos decir “qué viejita más chusca”, A menos que se refieran a viejitas de las otras.Ahora, a manera de consuelo, e inspirandonos en el filósofo de Palenque, Kid Pambelé, célebre por “es mejor ser rico que pobre”, es mejor que a alguien le digan chusca o chusco a no recibir un elogio o que nos recuerden cómo nos están pasando los años o perdemos los encantos. Y para consolarnos aún más, hay una expresión frecuente, esa sí, el nivel inferior de los calificativos positivos: “¡Como estás de pispa!” Pero para escribir sobre ese y perdonar a quienes así elogian se necesitan dos aguardientes y más espacio.

VER COMENTARIOS
Columnistas