Congelados para revivir

Congelados para revivir

Abril 12, 2019 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Cada vez es más común el tema de preservación de cadáveres. Se logra a través de la criopreservación, congelación de los cuerpos a -150 grados, usualmente en nitrógeno o helio líquidos. El propósito de quienes están pagando cuantiosas sumas de dinero para ser conservados por décadas después de su muerte, es que sus cuerpos estén en buen estado para cuando la ciencia pueda reanimarlos.

La criogenia es la ciencia que estudia esa preservación de organismos y tejidos en frío, pero la finalidad ulterior, la reanimación de esos órganos o de la vida misma, es cuestionada por científicos y teólogos. Entretanto, empresarios en varias partes del mundo montan estas tétricas piscinas para satisfacer la búsqueda de vida eterna y de curiosidad sobre el futuro que tienen tantos seres humanos. Hoy hay medio millar de cadáveres criopreservados, especialmente en EE.UU., Rusia y China.

A mí personalmente me gustaría gastarme esa plata en esta vida y no esperar la futura resurrección. Me aterraría levantarme dentro de 60 años y ser un ignorante tecnológico. Si paso trabajos hoy con la tecnología, cómo será aquello. Tampoco quisiera ser el más viejo donde voy y mucho menos que todos los temas y anécdotas que tengo para compartir sean sobre personas inexistentes y sobre lugares extraños para todos mis contertulios.

No quisiera estar en un mundo donde no habrá nadie de quienes amo hoy y en el que no tendría a quién abrazar espontáneamente. Peor aún, me tendrían que presentar a todos, incluyendo los hijos de mis tataranietos para quienes yo sería más cercano a un zombi que a un buen abuelo.

Creo además que el mundo será cada vez más materialista, competitivo y duro. Me impactaría el daño hecho por nuestras actuales generaciones al planeta como también la subsistencia de prácticas humanas detestables en el manejo del poder económico y político. Me sentiría solo en medio de un mundo sobrepoblado a menos que me haga socio del club de zombis, integrado por viejos pretenciosos que dedicaron parte de su fortuna a vivir ese futuro detestable.

Así las cosas, abajo la criopreservación. A vivir intensamente el presente, a manejarse bien con el entorno para tratar que la muerte nos llegue sin cuentas pendientes que nos hagan esperar la resurrección para saldarlas.

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