Vargas Ll. vende el sofá

Vargas Ll. vende el sofá

Abril 26, 2018 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

En política y en el amor a uno no se le puede ver el desespero. Y a Germán Vargas Lleras se le está notando.

Esa desesperación es entendible. De todos los candidatos presidenciales, él es el único ‘obligado’ a ganar. Desde su niñez, cuando lo sentaban en la silla de su abuelo en el Palacio de San Carlos, se está preparando para gobernar este país.

Fue secretario de Luis Carlos Galán, concejal, senador, ministro del Interior y de Vivienda y vicepresidente. Y aunque ya fue candidato en el 2010, este parecía ser su momento. Su paso por la Vicepresidencia, donde mostró claras capacidades gerenciales en los temas que le asignaron, le dio una exposición y un reconocimiento únicos.

De hecho, si al Presidente lo escogiera una firma cazatalentos, Vargas tendría grandes opciones: es uno de los aspirantes con más experiencia, que más conoce el país y que mayor capacidad de gestión ha mostrado.

Sin embargo, por varios factores, entre los cuales resalta haber sido el segundo hombre de un gobierno que tiene un 80% de impopularidad, su candidatura no acaba de cuajar. Así, al menos, lo muestran las encuestas.

Entonces, el desespero ha comenzado a notársele y lo ha llevado a cometer errores, en mi sentir, garrafales.

El primero, escoger como fórmula vicepresidencial a Juan Carlos Pinzón. Al margen de las virtudes que tiene Pinzón, fue ministro de Defensa y embajador en Washington de Santos. Con lo cual, esa designación no hace sino aumentar la asociación de Vargas con este gobierno tan desprestigiado.

Otro error craso de Vargas ha sido posicionarse como el candidato de las maquinarias en una elección donde prima el voto de opinión. Primero se alió con el partido de la U --el partido de Santos-- cuyas cabezas son Roy Barreras y Armando Benedetti, dos excelsas muestras de la politiquería criolla. Con los cuales Vargas, además, no se puede ver. Y no puede ocultarlo.

Luego, propició el aterrizaje en su campaña de los caciques del partido Conservador como el opita Hernán Andrade, personaje muy cuestionado y con varias investigaciones encima.

Como dijo el senador Luis Fernando Velasco, con estas alianzas Vargas sumó partidos pero perdió ciudadanos.

La última metida de pata de Vargas y de su campaña fue un confuso aviso publicado en un diario bogotano, con el que pretendieron descalificar las empresas que han hecho las encuestas en las que le va mal al exvicepresidente.

Primero, al atribuir la mala ubicación que le dan las encuestas a que los dueños de las empresas que las elaboran tienen tal o cual simpatía política, Vargas asume la actitud del marido que sorprende a su mujer poniéndole los cuernos en el sofá de la casa y para evitar nuevas cachoneadas opta por vender el sofá.

Las empresas que Vargas cuestiona no son encuestadoras de garaje, son las más serias del país. Esas firmas no son infalibles pero ninguna de ellas arriesgaría su mayor patrimonio, su credibilidad, para torcer una encuesta con la intención de favorecer a un candidato.

Y segundo, el aviso es tan de mala leche y tan confuso que es muy difícil captar lo que busca transmitir. Y a la gente que hace una lectura superficial de los periódicos, que es mucha, puede terminar enviándole el mensaje contrario: que Iván Duque es inalcanzable.

Insisto, el desespero de Vargas es entendible. Pero por desgracia para él, esa crispación lo está llevando a tomar decisiones que, en lugar de revivir su candidatura, están acabándola de hundir. Y eso no es culpa de las encuestas.

Sigue en Twitter @dimartillo

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