Problema de altura

Problema de altura

Agosto 08, 2019 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

¿Imagina el lector la dimensión de la tragedia que ocasionaría en Cali un avión que intente aterrizar en la pista de la Base Aérea y termine estrellándose con una de las edificaciones aledañas al aeródromo?

Minimizar el riesgo de que eso llegue a ocurrir es una de las funciones principales de la Fuerza Aérea. Ese interés es el que llevó al Jefe del Comando aéreo número 7 y al Director de la Escuela a interponer una acción popular que buscaba frenar la construcción de unos rascacielos que se están levantado en el cono de aproximación de la pista.

Acción popular que ha generado gran preocupación entre las autoridades municipales, quienes en declaraciones realizadas a inicio de la semana, manifestaron que las restricciones que plantea la FAC “constituyen un obstáculo para la construcción en 7415 hectáreas de la capital del Valle, es decir, en el 62% del suelo urbano de la ciudad”.

La preocupación de los constructores y de las autoridades es válida: la densificación en altura es la mejor opción para el desarrollo de una ciudad con los problemas de movilidad y de servicios públicos que tiene Cali.

Pero también son válidas las inquietudes de la Fuerza Aérea, por el valor estratégico que tiene la base caleña: desde allí se adelantan todas las operaciones aéreas que se desarrollan en el Suroccidente colombiano, una de las zonas más conflictivas del país.

El ideal sería trasladar ese destacamento militar a una zona cercana del Valle geográfico y hacer un gran parque metropolitano en el sitio que hoy ocupan la base y la Emavi. Pero esa no es una opción viable a corto plazo.

Por la sencilla razón de que levantar las instalaciones que tiene ese complejo militar y construir una pista como la que existe hoy en la Emavi vale un infierno de plata que un Estado con las afugias presupuestales que tiene el nuestro no puede asumir.

Tampoco es posible, desde el punto de vista estratégico, trasladar la base al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón como alegremente plantean algunos. Que la pista de ese aeródromo la usen aviones de combate y comerciales, perjudicaría ambas operaciones. E incluso puede resultar fatal.

Con lo cual, la única opción realista es que la base militar y la ciudad convivan de la mejor forma posible. Por ahora, a quien quiera edificar en un radio de cuatro kilómetros aledaños a la base no le queda otra que pedir el concepto técnico que realiza la FAC. Que solo vale $400.000 y cuyo trámite dura un mes.

Pero incluso, ese concepto ya no será necesario a partir de diciembre próximo cuando quedé listo un estudio contratado por la FAC, que definirá la planimetría de la ciudad para que los curadores urbanos sepan hasta qué altura se puede construir en cada sector sin violar las normas de seguridad.

Lo que sí es claro es que este lío no se va a solucionar a punta de estigmatizaciones. Ni las que hacen algunos amigos de la FAC, que circulan por las redes la versión de que quienes manifestan su preocupación por las restricciones a la construcción en altura lo hacen por intereses económicos, ni las que lanzan quienes dicen que la Fuerza Aérea quiere frenar el desarrollo Cali.

Me niego a creer que en Cali los criterios de desarrollo y seguridad sean irreconciliables. Por eso, hay que buscar soluciones que afecten lo menos posible esos conceptos tan importantes para la ciudad.

Sigue en Twitter @dimartillo

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