Plebiscito de viejos

Plebiscito de viejos

Septiembre 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

César Gaviria, 69 años, presidente de Colombia entre 1990 y 1994; Álvaro Uribe, 64 años, Presidente del 2002 al 2010; Humberto de La Calle, 70 años, vicepresidente de 1994 a 1996; Alejandro Ordóñez, 65 años. Estos son algunos de los personajes que han venido liderando las campañas por el Sí y por el No, de cara al plebiscito del próximo domingo. Todos son adultos mayores, eufemismo con el que ahora se denomina a los viejitos. Y la mayoría no estarán en este mundo cuando en el país se vivan realmente las consecuencias de la decisión que tomemos los colombianos este domingo.Ese es uno de los problemas de este plebiscito. Peor que la cacareada polarización, que a la larga ayudará a que la gente salga a votar el domingo. Porque, no lo duden, los radicales de uno y otro bando madrugarán ese día a cumplir su cita con las urnas. Pero el hecho de que las campañas del Sí y por el No estén manejadas por unos políticos ‘seniors’ ha impedido que los jóvenes se interesen más en esa jornada. Esos ‘cuchos’ simplemente no conectan con los jóvenes. Y por eso han sido incapaces de hacerle ver a esa franja de la población la importancia de lo que ocurrirá el domingo. Además, un buen porcentaje de esa población urbana menor de 30 años no ha vivido en carne propia la guerra. Eran unos niños cuando ocurrieron el ataque al club del Nogal, el secuestro de los diputados del Valle, el atentado al comando de la Policía o al Palacio de Justicia de Cali. Sólo se enteraron de esos hechos quienes se vieron afectados directamente, como los hijos de los diputados. O sea que tras de gordos, hinchados: ni el conflicto los ha golpeado, ni los mayores que sí lo padecieron han sido capaces de transmitirles la importancia de dejar en el pasado esa guerra.Algo muy diferente a lo ocurrido en 1991 con el movimiento de la séptima papeleta, liderado por universitarios que estaban saturados por los bombazos de Pablo Escobar. Ese movimiento fue el gran impulsor del plebiscito que desembocó en la Asamblea Constituyente de ese año.En esta ocasión ha habido unas campañas totalmente institucionales en las que los jóvenes han participado muy poco. Lo paradójico es que esos jóvenes que no entienden la trascendencia de lo que ocurrirá el domingo serán los que a la larga resultarán beneficiados o perjudicados con la decisión que se tome en las urnas.Me temo que en nuestro país puede repetirse lo que ocurrió en Inglaterra con el Brexit. Allí la gran mayoría de los jóvenes era partidaria del Sí, es decir, de permanecer en la Unión Europea, porque eso les daba la posibilidad de trabajar o estudiar en cualquier país de Europa. Los que eran partidarios del No eran los mayores que temían que si seguían en Europa peligrarían los beneficios sociales que habían alcanzado.El problema fue que los jóvenes no salieron a votar y los viejos si lo hicieron. Y se impuso el No.Cuando algún político les achacó a los muchachos la responsabilidad el triunfo del No, uno de ellos respondió. “La culpa no fue nuestra sino de ustedes que fueron incapaces de hacernos entender lo que estaba en juego”.Lo único que tienen que tener claro nuestros jóvenes es que con este acuerdo de paz no se solucionan todos los problemas del país, pero sí se da un paso decisivo para convertirnos en una nación civilizada en la que las diferencias se ventilen a punta de ideas y no a punta de bala. Lo demás es paja.Sigue en Twitter @dimartillo

VER COMENTARIOS
Columnistas