Los atajos de Ospina

Los atajos de Ospina

Septiembre 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Para quienes conocimos, y denunciamos, el manejo abusivo que el gobierno de Jorge Iván Ospina le dio a los convenios administrativos no constituyó ninguna sorpresa que la Procuraduría le abriera pliego de cargos al exalcalde.De hecho, la pregunta que muchos se hacen no es por qué la Procuraduría adoptó esa medida sino por qué se demoró tanto en tomarla. ¿Será verdad, como se rumora, que un poderoso padrino que el exalcalde tenía en el Gobierno, y que hace poco se marchó, había logrado empantanar esos procesos? Pero como más vale tarde que nunca, lo importante es que el ente de vigilancia actuó. La anomalía que dio pie a abrir el pliego de cargos fue que Ospina, para la firma de tres contratos que suman casi $10.000 millones, “usó la figura de la contratación interadministrativa, cuando debió realizar un proceso de escogencia objetiva”. Lo que la Procuraduría no dice es que el gobierno anterior utilizó esa figura en decenas de contratos que suman alrededor de medio billón de pesos. Incluso, en el 2011, la Personería abrió una investigación por la suscripción de 34 convenios de ese tipo.Y no es que esa modalidad de contratación sea ilegal per sé. Es perfectamente viable si se cumplen dos requisitos: Que la obra a contratar se requiera con urgencia y que la entidad que se contrata tenga una experiencia probada en la ejecución de ese tipo de obras. Y ocurre que en la mayoría de convenios que firmó Ospina tales requisitos no se cumplen. Lo que hizo el exalcalde fue usar de intermediarias a entidades como la Emru para que estas a su vez subcontrataran con terceros. Con el fin, como dice la Procuraduría, de “eludir el proceso de selección objetiva”. Lo que en cristiano significa adjudicar a dedo. En el caso de los tres contratos que ameritaron su actuación, la Procuraduría afirma que “esta entidad (la Emru) subcontrató las actividades que comprendían los objetos contractuales, lo que denotaría que esta empresa carecía de la capacidad técnica, organizacional y humana que le hubiera permitido ejecutarlos directamente”.Con este esguince a la ley, Ospina hizo muchos contratos. Y cuando se percató de que estaba concentrando la contratación con la Emru empezó a usar como ‘gancho ciego’ a instituciones como la Sociedad de Mejoras Públicas. Entre los contratos que suscribió con la SMP, y que no tienen nada que ver con el objeto de esa entidad, recuerdo dos: uno que se hizo para pagarles a los guardas cívicos y otro para la construcción de una escombrera que se requería con “urgencia” y que, hasta donde sé, nunca se hizo.Pero ‘la joya de la corona’ de esos convenios irregulares fue el suscrito con el Fondo Mixto, para la remodelación del Pascual Guerrero. Claramente el Fondo Mixto carecía de la experiencia para ejecutarla y de hecho nunca remodeló nada y subcontrató todo. Por esa obra, que le costó a la ciudad más de $100 mil millones, cursa otra investigación, que si la Procuraduría mide con el mismo rasero, debe terminar en otro pliego de cargos.Ospina hizo oídos sordos ante las advertencias que se le hicieron sobre el inadecuado uso de esa modalidad contractual. Pues, esa sordera le puede salir muy cara. La Procuraduría calificó las presuntas faltas cometidas por el exalcalde como “gravísimas a título de dolo”, con lo cual, de resultar condenado, recibiría una inhabilidad de hasta 20 años para ejercer cargos públicos.¿Cuando aprenderán nuestros políticos que el hábito de recurrir a todo tipo de atajos no conduce a nada bueno?

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