La racha violenta

La racha violenta

Octubre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Muy aburrido debe andar el alcalde Rodrigo Guerrero con la paradoja que le tocó vivir esta semana: mientras se encontraba en Nueva York recibiendo un reconocimiento internacional por las investigaciones que ha adelantado para descubrir los orígenes de la violencia en Cali, la ciudad que gobierna vivió una de las semanas más sangrientas del año. Y es que en los últimos días se han registrado una serie de acontecimientos que han sacudido a una comunidad de por sí acostumbrada a padecer hechos violentos. La masacre de 8 personas en una casa de Pance, el asesinato de dos pasajeros de un bus del MÍO, el homicidio de otras dos personas a la salida de un gimnasio... En total, en los últimos 10 días se han registrado en la ciudad más de 30 muertes violentas.A pesar del desconcierto que ha causado, esta racha no puede tapar los logros que en materia de reducción de homicidios se han alcanzado este año: 400 muertes violentas menos que en el 2013, para una reducción de casi el 30%.Tampoco es justo, como pretenden algunos oportunistas ávidos de protagonismo político, manifestar que el gobierno de Guerrero no le ha parado las bolas suficientes al tema de la seguridad.Las cifras demuestran la labor cumplida en ese campo: el pie de fuerza de la Policía se incrementó en 1000 efectivos; las cámaras de vigilancias prácticamente se duplicaron, si bien no se ha cumplido la promesa de tener 1000 de estos artefactos para el 2015; el presupuesto que se le transfiere a la Policía aumentó un 25%.Es cierto, como dice el Personero, que lo que el Municipio le aporta a la Policía es mucho menor de lo que le dan Bogotá y Medellín a sus cuerpos policiales. Pero también lo es que las posibilidades fiscales de Cali están muy por debajo de las de esas ciudades, pues el presupuesto de la capital es 7 veces mayor y el de Medellín, el doble. Por lo cual no se puede minimizar el esfuerzo que se ha hecho. O sea que estrategia de seguridad sí ha habido. Quizás el lunar ha sido la falta de liderazgo que ha existido en la Secretaría de Gobierno para coordinar la labor entre el Gobierno Municipal y la autoridad y para visibilizar el esfuerzo que se ha hecho en esa materia. Ante esa falta de liderazgo, al propio alcalde Guerrero le ha tocado fungir como Secretario.Lo que tampoco se puede negar es el impacto que la escalada violenta genera entre la ciudadanía caleña. No solo porque se dispara la sensación de inseguridad sino por que la gente se pone a la defensiva, lo que ocasiona que aumente la intolerancia y que se incrementen las riñas y las muertes violentas. El tema de la seguridad en Cali es sumamente complejo. Por su cercanía con el norte del Cauca, con Buenaventura y con el centro y norte del Valle, en esta ciudad confluyen todas las formas de violencia que existen en Colombia: bandas criminales, guerrilla, narcotráfico, delincuencia común. Para no hablar de la problemática social que es caldo de cultivo para la crispación. La violencia que vive la ciudad, pues, tiene muchas caras y no se puede solucionar solo con el esfuerzo de las autoridades locales. Se requiere un apoyo decidido del Gobierno Nacional, que a decir verdad, lo ha venido otorgando.Pero, por sobre todo, se necesita persistencia en las medidas que se han tomado, y profundizar en ellas. Un solo árbol, por espinoso que sea, no puede impedirnos ver el bosque de violencia que debemos seguir atacando hasta erradicar definitivamente.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas