La pendejadita de Angelino

La pendejadita de Angelino

Enero 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“Lo de los Nules en Bogota es una pendejadita con relación a la doble calzada Cali Candelaria que se adjudicó a dedo y nunca se construyó”.Este es uno de los trinos que puso Angelino Garzón como respuesta al informe de El País del domingo anterior, en el que el director jurídico de la Gobernación Germán Marín, anunciaba que esta semana interpondría acción de repetición contra el exgobernador, por el caso de la doble calzada Cali Candelaria. Garzón ha pretendido usar esa noticia para desinformar, victimizarse y de paso sacarle réditos políticos, tal como hizo en su momento con el litigio por esa vía. En los trinos que ha enviado en estos días, ha reiterado que al negarse a pagar lo que un tribunal de arbitramento ordenó y el Consejo de Estado confirmó, actúo en defensa del interés público pues, según dice, el Valle no tenía por qué pagar por una obra que no se hizo.Basta atravesar el puente de Juanchito para corroborar que doble calzada no hay. Lo que no significa que el contratista no haya hecho obra alguna. Lo que ocurrió es que ese proyecto se iba a financiar con un peaje que se ubicó a unos metros del puente. Pero los candelareños armaron una asonada para protestar contra el cobro y el gobierno del Valle se vio obligado a retirar el peaje. El peaje funcionó unos dos años. Y mientras tanto el contratista acometió la rehabilitación total de la calzada existente. Los peritos del tribunal de arbitramento, sobre el terreno, corroboraron que lo que se había ejecutado valía $15.214 millones mas de lo que se había recaudado por concepto de peaje. Y por supuesto al Valle le correspondía pagar esa diferencia. El Departamento, entonces, apeló ante el Consejo de Estado ese laudo, que a la postre fue confirmado por el alto tribunal.Así estaban las cosas cuando Angelino llegó a la Gobernación. En ese momento, la deuda ascendía a $20.742 millones, correspondientes a lo que definió el tribunal, más los intereses. Angelino, entonces con el oportunismo político que luego demostró con creces cuando fue vicepresidente, decidió sacarle jugo a ese pleito. Pretendió, incluso, desatar una guerra de clases al presentar el asunto como el mezquino interés de unos contratistas ricos por quedarse con la plata de los pobres del Valle. Y entonces vinieron las marchas, los pasacalles, las huelgas de hambre con los que Angelino quiso proyectarse como el guardián de los intereses del Valle. Pero mientras el gobernador incurría en esas payasadas que por supuesto no tenían la menor consecuencia legal, los intereses corrían. Total, al final de la administración Garzón, la obligación se había duplicado. Tan consiente era Angelino de que la deuda había que pagarla que una semana antes de dejar la Gobernación canceló $22.000 millones. Pero los intereses quedaron ahí y eso es lo que le corresponde pagar al exgobernador.Es lamentable que por populista, Garzón haya hecho incurrir a este departamento quebrado en semejantes gastos. Por lo tanto, es justo que pague por ellos. Peor aún es que alguien que ha ocupado tan altos cargos en el Estado y que por tanto debe dar ejemplo de acatamiento a la ley, muestre semejante desprecio por un fallo judicial. Mejor dicho, Angelino dejó claro que solo acata la ley cuando está de acuerdo con ella o cuando le conviene. Lo cual para alguien que busca ser alcalde de Cali o Bogotá no es ninguna pendejadita.

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