El gran opinador

El gran opinador

Junio 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Del Mundial Sub 20-- con casco incorporado-- del salario mínimo, de la muerte de Ramírez Ocampo, de la tragedia invernal, de si se les debe conceder indulto a los antiguos miembros de las organizaciones armadas ilegales, de la política vallecaucana...De estos y de muchos otros temas ha opinado, desde que se posesionó el actual Gobierno, el vicepresidente Angelino Garzón. En parte, esa opinadera se debe a la naturaleza misma de ese embeleco de la Vicepresidencia, creado por los soñadores constituyentes del 91 y cuya única función real es reemplazar al Presidente en caso de ausencia parcial a temporal. O sea que al Vice no le queda más que sentarse a esperar que su jefe viaje temporal o definitivamente. Lo cual es muy jarto para él y para el jefe.Ese invento no salió bien. Era mucho mejor la figura del designado que existía antes porque como no era un cargo sino una dignidad, no le costaba un peso al Estado y además la persona señalada podía dedicarse a otras cosas y no se la pasaba estorbando, como suele ocurrir con el Vicepresidente. Al Estado y al país en general esa figura no le aporta nada. A quien sí le sirve es a quien la desempeña. Sobre todo si, como es el caso de Angelino, tiene proyectos políticos a futuro. Es más, para eso es el cargo ideal, porque critica todo lo que hacen los que sí trabajan en el Gobierno. Y le cae como anillo al dedo a alguien como Angelino a quien le encanta asumir posiciones populistas que le encantan a la galería, así no sean las más convenientes. A los periodistas ese cargo también nos presta un gran servicio. Qué mejor que tener siempre a mano a alguien que tiene el tiempo y la disposición de opinar de lo divino y de lo humano, y que además ostenta el pomposo título de Vicepresidente de la República.Pero a los funcionarios que sí camellan y deben asumir el costo político de sus decisiones debe resultarles insoportable que alguien se la pase opinando sobre sus actos. Pero como es el Vice, se tragan ese sapo.Hasta que Angelino se topó con ese gallito que es Germán Vargas Lleras, que no dudó en ponerlo en su sitio luego de que el Vice le concediera a una ley unas atribuciones que al parecer no posee. Al margen de quien tenga la razón en esa polémica, que se volvió pública por esa manía de Angelino de opinar ante los micrófonos, lo cierto es que si alguien conoce esa ley fue quien la concibió: el Ministro del Interior. El tiempo dirá quién tiene la razón en ese debate. Pero más allá de este hecho puntual, lo cierto es que el presidente Santos es el único que le puede poner el tatequieto a su vice y pedirle que deje esa opinadera, que termina generando enfrentamientos que le hacen mucho daño al Gobierno.Pero como a Santos no le gusta pelear con nadie, no va a hacer nada. Y Angelino seguirá siendo el gran opinador del Gobierno.Más allá de los líos que el actual Vice genera, ahora que por fin el Congreso acabó ese otro embeleco creado por la Constitución del 91 que es la Comisión Nacional de Televisión, que bueno que los congresistas revisarán la figura del vicepresidente. Para volver a lo de antes, o al menos para ponerle funciones que justifiquen su inmenso costo. Y, sobre todo, para que los vices del futuro opinen menos y hagan más.

VER COMENTARIOS
Columnistas