Bienvenidos al caos

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Bienvenidos al caos

Julio 19, 2013 - 12:00 a. m. Por: Diego Martínez Lloreda

A las 11 a.m. del miércoles pasado, el presidente Juan Manuel Santos advirtió desde la Virginia, Risaralda, “no voy a permitir que ningún paro me bloquee una sola carretera”.Apenas tres horas después de tan perentoria notificación, un grupo de mil mineros bloqueaba la vía a Buenaventura, una de las más estratégicas del país. Esta burla a la advertencia presidencial refleja el manejo errático que el Gobierno le ha dado a la crispación social que está floreciendo en diferentes puntos del país.En el Catatumbo, el paro campesino ya va para 40 días; los cafeteros preparan un zafarrancho nacional; los mineros ‘artesanales’ ya se tomaron varias carreteras, amplios sectores del agro alistan sus respectivas protestas. Y faltan datos de otros municipios.¿A qué se debe esta suerte de ‘primavera colombiana’, que recuerda la ola de levantamientos sociales ocurridos en el medio oriente? Por supuesto no es espontánea. Los problemas que tienen inconformes a las comunidades existen, pero no son de ahora, ni surgieron al mismo tiempo.Estas protestas son instigadas desde La Habana y tienen directa relación con el proceso de paz. Que el líder de las revueltas campesinas del Catatumbo sea un profesional de una universidad rusa, que habla 8 idiomas, que no ha sembrado un fríjol en su vida, y que de contera aparece mencionado en varios chats interceptados a miembros del Secretariado, es claro reflejo de la injerencia de las Farc en ese paro.Tampoco creo que unos mineros, por iniciativa propia, vayan a quemar dos tractomulas, como ocurrió en la vía a Buenaventura. Esos son procedimientos típicamente subversivos.Lo que está ocurriendo es simple: las Farc están usando la combinación de las formas de lucha para imponer sus criterios en la mesa de negociación. ¿O será coincidencia que el mayor reclamo de los campesinos del Catatumbo sea la creación de una reserva campesina en la zona, y que uno de los principales puntos de la propuesta agraria de las Farc sea la creación de ese tipo de reservas en todo el país?Las Farc pretenden demostrarle al país y al mundo que ese inconformismo social es la mejor demostración de la necesidad de sacar adelante las temerarias propuestas que están haciendo en La Habana. Santos debe intuir la conexión entre el levantamiento social y el proceso de paz. Pero no sabe qué hacer. Y mientras el Gobierno no sabe para dónde va y el Presidente hace advertencias que son burladas a los minutos, la guerrilla sí la tiene muy clara. Con lo cual, la situación tiende a empeorar.Lo peor es que a estas alturas hay gente que se pregunta si el diálogo social de Santos fracasó. ¿Cuál diálogo social? En este gobierno lo que ha habido es un monólogo social dirigido por un gobernante que actúa desde Bogotá y obra de acuerdo a lo que le dicen sus asesores. El resultado natural de esa falta de conexión con el país nacional, del que hablaba Gaitán, es el caos social que estamos viviendo.Para superar esta crisis, lo primero que debe hacer Santos es bajarse de su pedestal bogotano y entablar un diálogo cara a cara con sus gobernados.Tal vez enterándose cómo son los colombianos que viven más allá de Anapoima, pueda encontrar la salida a este caos y prevenir caos futuros.

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