Rodrigo Lloreda: 15 años

Rodrigo Lloreda: 15 años

Enero 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Van unas notas livianas sobre este personaje inolvidable.1. Fiestas con discursos. En la Universidad Javeriana formamos un grupo de amigos y copartidarios. Con frecuencia, nos reuníamos en el apartamento de Rodrigo a echar globos sobre lo divino y lo humano. La cosa se ponía buena cuando alguien se atrevía a cumplir años. En esa oportunidad todos inundábamos de vainazos al personaje. Invitábamos a veces a políticos consagrados. Si estos quedaban asombrados, imaginen a las amigas invitadas a una “rumba” donde en lugar de baile y música llovían discursos, poemas, ironías y chascarrillos. Jamás regresaban.2. Hasta Democracia Cristiana. Eramos godos pero husmeábamos de todo. Hubo un breve tiempo en que se puso de moda en el mundo la Democracia Cristiana con la cual llegamos a soñar que se salvaría Colombia, como en Alemania, Italia, Chile o Venezuela. Esa fiebre pasó pronto y enfrentamos el periodiquito conservador, ‘Reflector’, orientado por Lloreda, con la publicación liberal de Luis Carlos Galán, ‘Vértice’. A poco andar, Rodrigo y Galán comenzarían a tener relieve nacional. Galán, como Ministro de Educación con 27 años y Lloreda como Secretario de Gobierno y gerente de El País con 24 y luego Gobernador con 26.3. Examinadores de tesis. En 1967 se graduó Lloreda y nos nombró examinadores a Hugo Palacios Mejía y a mí. Coincidíamos en nuestro apoyo a su tesis de fondo: la defensa del “Sistema Presidencial de Gobierno”, título de la primera obra del graduando. No fue sólo por amistad: Palacios había publicado su “Introducción a la Teoría del Estado” y yo mi “Teoría de la Constitución”. Poco después reemplacé a Rodrigo en la Secretaría de Gobierno Departamental y en la Gerencia de El País cuando fue nombrado gobernador, reitero, a los 26 años.4. Se tomaba en serio. Sus malquerientes decían que Lloreda era “jarto” porque se tomaba muy en serio. Era cierto: desde muchacho actuaba con seriedad de adulto, casi de viejo. Tenía cerebro de computadora y disciplina espartana. Por eso, muy pronto, se elevó a las alturas. Presidente de su partido, director de El País, ministro de Educación, de Relaciones Exteriores, de Defensa, constituyente, embajador en EE.UU., designado en funciones presidenciales. Sólo le faltó ser presidente porque, a mi juicio, su candidatura tuvo grandes enemigos. Uno, un partido minoritario; dos, enfrentar a Luis Carlos Galán y luego a su sustituto, César Gaviria; tres: la división de Álvaro Gómez Hurtado.5. “El cáncer me la ganó”. Me honré escribiendo el prólogo de la primera compilación de textos realizada por Omar Tirado Espinoza y Darío Delgado Arango en el 2000. Le di una nueva mirada a la magnífica biografía de Lloreda, con la juiciosa y magnífica prosa de Jorge Arturo Sanclemente, de 2002.Lloreda murió el 13 de enero del 2000. Con tan sólo 57 años, hace 15. Le hubiera alcanzado la vida para ser presidente de Colombia. Es impresionante releer en la parte final del libro de Sanclemente la narración de los últimos días y horas de Rodrigo. Lloreda les dijo a sus hijos: “No son los riñones; es el cáncer que me la ganó”. Recuerdo un episodio muy triste: hablé con Rodrigo, hijo, para ir a visitar a su padre pero me dijo: “Te aviso si mejora algo: ahora sólo se da palmadas en la cara para intentar estar alerta: lo mata la uremia”. Nota: Adiós, con dolor, Germán Patiño, amigo polifacético.

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