Estados y Mockus

Estados y Mockus

Junio 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

¿Fiesta palestina? Los elementos constitutivos de un Estado moderno son: a) un territorio determinado e indisputado (o país), b) una sociedad organizada (o nación) y c) un poder soberano (como máxima autoridad al interior y autoridad exclusiva en relación con los demás Estados). Hoy, además, se requiere reconocimiento internacional, preferiblemente dentro de la ONU, a fin de poder integrar este organismo multilateral.Palestina aspira este año a quedar bendecido como Estado autónomo del modo como lo fue en 1948 el Estado de Israel. A simple vista, podría generar júbilo el hecho de que, ¡por fin!, tanto Israel como Palestina fueran acogidos por el mundo entero como Estados soberanos. Muchos gobiernos, incluido el de los Estados Unidos, apoyan este escenario. Sin embargo, la paradoja radica en que todo el mundo aplaude la existencia de los dos Estados, salvo ellos mismos. En efecto, desde Palestina, Hamas dice jamás reconocer el Estado judío pues su meta sería destruirlo e Israel afirma que reconocer a los palestinos con Hamas, jamás. Se daría, de este modo, una existencia sin coexistencia. Lo cual en nada aliviaría las tensiones ni aseguraría la paz.De buena fe, lo ideal sería que los vecinos definieran sus linderos, tuvieran definido su poder interno y se reconocieran entre sí como unidades respetadas y respetables. Fácil decirlo.En todo caso, a Palestina no le resuelve la situación un simple reconocimiento de Naciones Unidas. En efecto, ¿en qué quedaría la definición de su territorio (de su país), si perviven problemas con Israel en tan delicada materia? Además, ¿dónde quedaría su poder soberano si al interior reapareciera la pugna por el control entre la Autoridad Palestina de Al Fatah y el terrorista movimiento Hamas? ¿Cómo se manejarían las relaciones entre palestinos e israelíes si éstos cancelan todo contacto mientras Al Fatah mantenga su alianza con Hamas y mientras tal unión interna se niegue a reconocer el Estado judío? ¿De qué puede servir, entonces, que se celebre el bautizo de un nuevo Estado si en la fiesta los anfitriones estarán dándose la espalda y desconociéndose mutuamente? Algo tiene que mejorar y pronto.Mockus: duro contra el muro. Mockus tiene verde a su propio movimiento. Mientras Peñalosa, Lucho Garzón y Fajardo buscan aumentar la audiencia para obtener el segundo cargo nacional (Bogotá) (más la gobernación de Antioquia) ya que no pudieron conseguir el primer puesto (la Presidencia), Mockus desea asear el mundo con el límpido de Gustavo Petro. ¡Vaya, vaya! Pese a ser tan buen matemático, a Mockus se le olvida que más es mejor que menos y que, por ello, resulta más productivo sumar y multiplicar que restar y dividir. Su actual postura política podría, así, tender a cero. No podemos volver a dividir al país entre oro y escoria, entre otras cosas porque nunca les ha ido mejor a los que se proclaman el oro puro y a quienes piensan que los votos no se cuentan sino que se pesan. Bienvenido, Pacho. En una sociedad tan insolidaria como Cali resulta muy difícil encontrar a alguien apreciado y admirado por todos. Hay uno que se llama Francisco Piedrahíta. Bienvenido.

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