2018: el último tango

2018: el último tango

Septiembre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Primer baile. El convenio de La Habana. Dos parejas. Una ofrece ríos de leche y miel. El Nirvana. La felicidad. No habrá más guerra y terror, ni muertes, ni secuestros, ni extorsiones, ni minas. Ni menores cautivos. Ni narcotráfico. Ni minería ilegal. Ni llanto ni crujir de dientes. Habrá justicia transicional y penas alternativas. Es el adiós a un infierno de más de cincuenta años. La otra pareja considera que habrá impunidad, que a la guerrilla (al castro-chavismo) le están regalando el país, las instituciones, la política, los principios y valores y se la está cubriendo con el manto de la impunidad mediante amnistía para unos y mediante castigos aparentes a quienes han incurrido en delitos atroces, crímenes de lesa humanidad y de guerra.Segundo baile: el plebiscito. Unos lo votarán Sí porque el mismo se identifica con la santidad de la paz. Los otros lo votarán No porque sería abrirle las puertas al diablo y entregarle la historia, el presente y, sobre todo, el futuro, de la naciónTercer baile. Un raciocinio simple. Los del Sí dicen: este acuerdo es lo posible, lo que se pudo, esto es lo que hay. Y agregan cuatro cosas: una, se trata de algo imperfecto pero recordemos que lo perfecto y lo imposible son enemigos de lo bueno y de lo posible; dos, ¿cuál es la alternativa? ¿un salto al vacío?; tres, no es posible volver a la guerra anterior; cuatro: ¡Y qué tal que nos funcione, que nos cuaje este acuerdo! Los del No dicen que hay que replantear lo acordado bajo dos premisas: una, que haya cárcel de rejas para los peores asesinos y terroristas y dos, que estos no puedan participar en cargos electorales. Y agregan que el gobierno podría y debería lograr estos cambios fundamentales.Cuarto baile. Las elecciones de 2018. Especialmente la elección de Presidente. El dos de octubre, día del plebiscito, las candidaturas se perfilarán según resulte el Sí o el No. Por ahora lo que se ve en el horizonte son dos nombres que pasarían a una segunda vuelta.De una parte estaría Germán Vargas Lleras. ¿Quiénes lo apoyarían? Él piensa que tiene opinión suficiente para pasar en la primera ronda. Se sabe que los liberales y otros sectores de la llamada Unidad Nacional oficialista lo torpedean. Pero no se descartan aproximaciones eventuales con otros movimientos. Incluso hay quienes ven ciertas afinidades electivas con el Centro Democrático. Dicen, por ejemplo, que ideológica y temperamentalmente Vargas Lleras y Álvaro Uribe podrían hacer llave al menos en una segunda vuelta.De otra parte, se da por segura la candidatura de Humberto de La Calle debido a su trayectoria como exministro y exvicepresidente. Pero, ante todo, por su éxito en el Acuerdo de Paz con las Farc. Creen que lo apoyarían el gobierno, partidos de la Unidad Nacional; no hay que olvidar que De la Calle fue izquierdista en su juventud, fue hippie y nadaísta, es ateo, pero es honesto y brillante y ha consolidado una relación innegable en La Habana con gobierno, altos militares e izquierda extrema.No se les ve aún mucha corriente al exprocurador Ordóñez y a Sergio Fajardo y a las posibles cartas izquierdo-petristas y a los precandidatos verdes, del Polo, liberal, de la U y del conservatismo. Iremos midiendo la marea.

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