¡Peligro, constituyente!

¡Peligro, constituyente!

Julio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Se ha venido escribiendo sobre la insólita propuesta de las Farc para que los acuerdos a los cuales se llegue en Cuba sean ratificados por una Asamblea Constituyente.No suelo escribir sobre los temas del día pero voy a hacerlo sobre éste, respecto del cual Humberto de la Calle dio un reportaje serio a Semana y Hernando Yepes Álzate otro a El País de Cali. De ambos me surge una gran preocupación pues quien buscó y encontró el camino para que la Constituyente de 1991 se volviera autónoma y soberana, inclusive con mayor rango que la Constitución Nacional entonces vigente, fui yo.Ya he escrito anteriormente sobre este acto que cambió el rumbo de la Asamblea, a partir del momento en el que se crearon (1º de mayo de 1991) los actos constitucionales de vigencia inmediata; de hecho, a partir de ese momento, dejó de regir para nosotros la Constitución y sólo quedamos sometidos al Reglamento de la Asamblea.Este paso, que generó sin igual revuelo, abrió también una caja de Pandora de donde podría salir cualquier cosa; una monarquía hereditaria, una presidencia colegiada, la eliminación de la Contraloría General y la creación de una Corte de Cuentas, etc…Hay que reconocer que esta nueva e infinita frontera no dio lugar a abusos y se manejó con cuidado por todos los partidos y movimientos pero es claro que una Constituyente es omnímoda y no puede convocarse para refrendar un acuerdo.Las Farc suelen pasarse de astutas a ver si los débiles gobiernos caen en la trampa, pero ahora no es ni puede ser así.Señalaba en artículo de hace un par de semanas que las Farc carecen de legitimidad y ahora agrego que Álvaro Leyva se equivoca cuando habla de una comisión que se reunió con jefes de esa banda antes de la iniciación de labores de la Asamblea. Puede que así haya ocurrido pero omitió decir que por propuesta de él mismo, que militaba entonces en el M-19, la Asamblea envió una comisión para tratar de vincular a las Farc al proceso de paz, antes de que fuera tarde, y la iniciativa no tuvo acogida.Yo sé cómo se maneja una Constituyente y Humberto de la Calle también; sabemos, como otros, que una Asamblea Constituyente sería, además de un exabrupto jurídico, una tremenda equivocación que podría conducir el país al desastre.Recordemos que Antonio Navarro manejaba unos 32 votos en la Asamblea de 1991 y que los entonces partidos tradicionales estaban divididos, lo que le daba al M-19 aún más capacidad de maniobra.Producida la peligrosa apertura que logré hacer con buenas bases jurídicas, todo podría ocurrir; recuerdo que Navarro me propuso que creáramos un régimen parlamentario, idea que debe seguir siendo considerada, pero que ya faltaban en ese entonces unas pocas semanas para que venciera nuestro período y el cambio era radical.Navarro, en mi presencia, llamó a la Embajada de Francia y pidió ayuda para desarrollar su idea; aun cuando parezca increíble pocos días después aterrizaron en Bogotá dos profesores franceses de gran renombre, pero al final el proyecto se empantanó por falta de tiempo.Las Farc se pasan de vivas pero nosotros no podemos pasarnos de bobos: fuera la Constituyente de una vez por todas.

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