Muerte con dignidad

Muerte con dignidad

Enero 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En 2014 se cumplieron 35 años de la DMD, Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, que nos dejó como valiosa herencia Beatriz Kopp de Gómez y que los colombianos deberían estar apoyando en lugar de hacer parte de las cohortes del Procurador y de los odiosos grupos retardatarios de la Iglesia Católica.Todo este sector de extrema derecha olvida las verdaderas enseñanzas de Cristo y sus integrantes esconden la expresión “libre albedrío”, con lo cual los Papas se defendieron de tanto crimen como se cometió por ellos y por los Monarcas europeos cómplices de la violencia interesada, no en la religión sino en la consecución de bienes terrenales que dieron “lustre” a tanta “nobleza”, que vemos desfilar por las páginas de las revistas europeas. Quemar brujas, judíos, herejes y todo aquel que incomodaba al poder temporal que ha sido el tradicional cómplice de los Pontífices en sus cientos de años de opresión, expresa o tácita, al pueblo de Dios.Cuando esos verdaderos salvajes defendieron la teoría de que el cielo se ganaba con el sufrimiento de los pobres individuos y de los enfermos, sí estaban incurriendo en un delito atroz que se justificó durante cientos de años con el sacrificio de los no creyentes o de los enemigos de los reyes.Los médicos que olvidan su misión de evitar el sufrimiento de los enfermos y aquellos adictos a la sangrienta cirugía inútil y a inútiles procedimientos invasivos deben gozar oyendo los gemidos que, dicen ellos, son caros al Altísimo, son tan malos como la guerrilla y las bacrim que torturan a los indios y a los pobres campesinos. ¿Cuál es la diferencia?De la acción de Beatriz Kopp de Gómez nace la Fundación, que muchos apoyan con enorme tranquilidad de conciencia. Mis padres, ambos, firmaron los documentos pertinentes y ninguno cayó en manos de los sádicos que demeritan su noble profesión, y por ello murieron en paz.Ojalá mis lectores consigan con DMD las memorias de los 35 años de tan positivo y atacado esfuerzo, del cual nacieron y se siguen desarrollando los cuidados paliativos que excluyen la intervención médica de quienes torturan al enfermo “porque la vida es sagrada y pertenece ¡a Dios! y sólo él puede resolver sí una persona en coma debe ser sostenida año tras año para que llegue al cielo”.El libre albedrio, escudo de la iglesia (si hay que quemar al hereje es porque Dios así lo quiere, y lo que es peor, lo exige) es mucho más sencillo: cada hombre es dueño y responsable de sí mismo en todos los aspectos de su vida y especialmente cuando llega a lo que llamábamos “la edad de la razón”. Nada de que Dios lo maneja y dispone de él: el libre albedrío consiste en que cada cual hace lo que su ética personal y la moral social le permiten hacer; y si yo quiero morir, tengo derecho a ello.Se acabaron las épocas, cuando los curas manejaban los cementerios (como consecuencia del Concordato arrodillado de Núñez) y cuando los suicidas, los no católicos y los masones no podían descansar en tierra santa, léase cementerios del Estado.La eutanasia, en cualquiera de sus modalidades, es sólo un ejercicio sano del libre albedrío, y así deber ser reconocido y aceptado y, en un futuro no lejano lo será.

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