Las reformitas y la inequidad

Las reformitas y la inequidad

Octubre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Nuevo ataque a los adultos mayores improductivos y pecaminoso contubernio entre el Ministerio de Hacienda y los municipios vienen a “alegrarnos” el quinto año d. s.En efecto, elevan la tasa del impuesto al patrimonio y, naturalmente trataron de bajar la base y, lo que es funesto, siguen y seguirán gravando los grandes capitales y los medianos improductivos puesto que el impuesto grava la vivienda de quienes ya están pensionados y de sus familias, sin hablar del desestímulo al ahorro y la negativa a reconocer que muchos contribuyentes aspiran a dejar algo a sus descendientes.Por las anteriores consideraciones la Constitución de 1991 prohibió gravar la vivienda; pero obviamente en un país tramposo y leguleyo los gobiernos se la han arreglado para que el concepto impuesto al patrimonio incluya casi en su totalidad el valor de la vivienda, esa que protege Constitución de 1991.Pero hay algo peor: la trinca de la Nación con los municipios tendrá un fatal efecto: el Catastro Nacional y los municipios y distritos tienen la estúpida obsesión de subir todos los años el impuesto predial (a mí me lo elevaron en 2013 y 2014) en forma muy dura y sin tener en cuenta que el mayor valor de la vivienda para un enorme sector de la población no tiene nada que ver con el ingreso de los propietarios que viven en ella o no tenía, pues ahora todo ha cambiado.En efecto, al gobierno de turno le conviene que se eleven los avalúos catastrales, no sólo para que los municipios tengan mayores ingresos que en la mayoría de los casos son mal y corruptamente administrados, sino que año por año el impuesto nacional sobre el patrimonio aumentará sin mayor esfuerzo las rentas nacionales.El juego, pues, será: impulsar los avalúos anuales de la propiedad raíz y hacer que los ciudadanos paguen más impuesto al patrimonio que también anualmente será más y más gravoso al ritmo de los avalúos municipales.¿Será que nadie se ha dado cuenta de esta aberrante aplicación de la plusvalía ni de cómo se frenarán el ahorro y eventualmente la construcción de vivienda? ¿Cárdenas nos está engañando o tampoco se ha dado cuenta pese a ser antioqueño?No he entendido cómo hizo la Corte Constitucional para que se violara la Constitución; si la Corte estuviere mejor conformada, habría ordenado que se dedujera del patrimonio bruto el valor total del avalúo catastral de la vivienda que habita el contribuyente. Complementemos brevemente el tema de la reformita política que ensalza el excongresista Cristo, quien debe recordar por qué razones no es de mi agrado. La verdad es que los políticos, estén o no en el gobierno, deberían regresar a la fuente, que es la Constitución tal y como la aprobamos, y hacer un acto de contrición por todo los daños y deformaciones de que son responsables.El primero es, sin duda, la restitución de las suplencias; nosotros las acabamos para evitar las vagabunderías que hemos padecido desde 1992, cuando se acordaron los congresistas de los amigos y de las “palomitas” para que estos se pensionaran antes y mejor que todos los colombianos. Si quieren sinceramente reformar, acábenlas de nuevo.El segundo y urgente es reglamentar la Tutela pues los colombianos, que gozan de malicia indígena (expresión políticamente incorrecta), se han encargado de abusar de ella como, sin pudor alguno, lo hizo el alcalde Bogotá asesorado por tinterillos (incluidos exfiscales).(Continuará).

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