¿Buenas ideas?

¿Buenas ideas?

Septiembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

La víspera de la publicación de mi última columna (6 de septiembre) se cumplieron 62 años de los incendios de los periódicos liberales, de la Dirección Liberal y de las casas de López Pumarejo y Lleras Restrepo; nadie se acordó, o no se quiere acordar de estos hechos que para honra de Rojas Pinilla su gobierno reconoció como obra de agentes del Estado (Alcaldía de Bogotá y Policía Nacional) y como tales, y por ello dispuso que las víctimas fueran indemnizadas, como lo fueron los expresidentes; las sumas, lejanas al valor de la pérdida, no importan, pero la acción -en momentos en que se habla tanto de indemnizar a las víctimas de los desplazamientos- debe ser recordada y nosotros todos lo agradecimos. Perder todo y salir al exilio con una muda por todo capital, no es fácil y espero que el Ministro de Hacienda analice el tema ahora que ésta tan interesado en los capitales colombianos en el exterior, muchos de los cuales -en un país inestable, inseguro- suelen ser un seguro de supervivencia en un momento de crisis; yo sé lo que es pasar por eso.Sin ser un experto en hacienda pública, como lo era Lleras Restrepo, ni en economía y finanzas como el ministro Cárdenas, quiero recordarle a éste otras iniciativas que hubo en el pasado para obtener el regreso de capitales al país. En primer lugar recuerdo la ley que Lleras Restrepo hizo aprobar por el Congreso, que autorizó la emisión de bonos en dólares acompañados de amnistía.Yo era empleado del Banco de la República y representante del Cemla (Centro de Estudios Monetarios Latino Americano) y recuerdo la nutrida petición de información de algo que se aplicaba -tal vez por primera vez- en Latinoamérica. ¿Serviría estudiar esta fórmula después de que la Corte Suprema dejó sin sustento jurídico una amnistía que ya estaba en vía de conseguir un masivo regreso de capitales?El segundo tema es el de autorizar, previa amnistía, la apertura de cuentas en dólares o la permanencia de estas en el exterior y/o en Colombia.¿Valdría la pena volver a pensar en algo que en algún momento se aplicó? Vale la pena, adicionalmente revisar la forma en que el Decreto 444 de 1967 trató el mismo tema.* * *Volviendo a Kafka, debería hacerse conocer por el Ministerio de Cultura una selección de sus escritos. La Ciudad de los Ratones me pareció impresionante, especialmente por su aplicabilidad a tantas situaciones y a tantos países. Sin embargo, creo que en Colombia nos adelantamos a los escritos del famoso judío-checo, negándonos a reconocer el mérito de la cantante que envejece sola y abandonada por sus admiradores de antaño y que, por falta de memoria institucional o cultural, es olvidada por todos y quien de ella se acuerda dirá como el narrador del cuento, que no le hace falta a nadie.Esa es en algo la historia de Colombia: durante nuestra vida republicana, afectada por una que otra dictadura pero valiosa en su conjunto, tenemos numerosos personajes de quienes podemos estar orgullosos, desde Antonio Nariño, Caldas, Torres y Santander, hasta los presidentes radicales e inclusive -y con menos entusiasmo- de los jefes de Estado de la Regeneración y de la hegemonía conservadora y de la República Liberal : Núñez, Caro, Marroquín, los dos Holguín Mallarino, Rafael Reyes, Carlos E. Restrepo, y sus copartidarios Concha, Ospina, Suárez y Abadía. Durante la República Liberal y el Frente Nacional, hay otra cosecha importante: Olaya, López, Santos, la Junta Militar y los Lleras. Por fuera de estos, hay que meditar.¿Suena pedante? No lo es para pensadores serios que creen que esos viejos sí nos están haciendo falta.

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