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Fratelli Tutti

Enero 07, 2021 - 11:45 p. m. Por: Carlos Jiménez

Fue vergonzosa la decisión del presidente Duque de negar la vacuna del coronavirus a los inmigrantes ilegales venezolanos en Colombia. Además de impiadosa, porque fue tomada precisamente en estas fechas navideñas, en las que tantas y tantos de nosotros cantamos ‘Noche de paz, noche de amor’, convencidos que de si algo ha de servir la celebración del nacimiento de Jesús es para reafirmar el deseo de que en la Tierra nos abracemos como hermanos, deponiendo los odios que con tanta frecuencia nos enfrentan a muerte.

El papa Francisco reiteró en su mensaje navideño el llamamiento a la fraternidad universal, la columna vertebral de Fratelli Tutti, la encíclica que firmó en octubre del año pasado, en vísperas de un nuevo aniversario del nacimiento de San Francisco de Asís, el santo que inspira su papado.

¿Cómo es posible entonces que Duque, que se declara cristiano, haya sido tan sordo al mensaje papal que haya negado asistencia humanitaria a quienes son nuestros hermanos? Ni siquiera el argumento de la falta de fondos justificó su decisión.

En primer lugar, porque ascendieron a 280 millones de dólares las ayudas entregadas por los donantes internacionales a su gobierno con el propósito de aliviar la suerte de los venezolanos en nuestro territorio.

En segundo lugar, porque si esas ayudas se habían agotado y los donantes no estaban dispuestos a aportar más, quedaba la posibilidad de pedirle dinero a Juan Guaidó, a quien Duque ha apoyado con una obstinación solo comparable a la de Trump, cuyo gobierno, como se sabe, entregó el control de las empresas y los activos propiedad de Venezuela en los Estados Unidos de América, valorados en miles de millones dólares. Incluso podría haber pensado, como fuente de financiación extraordinaria, en la refinería de Mamonal, que es igualmente de propiedad venezolana y que fue incautada por Duque.

Dados estos hechos y estas posibilidades no queda más remedio que pensar que su actitud con respecto a los venezolanos, tanto de dentro como fuera de su país, está dominada por odio mortal que le inspira el gobierno del presidente Maduro. Que le ha enceguecido hasta el punto de negar la vacuna a los inmigrantes ilegales que conviven con nosotros y desoír el llamado de la OMS a suspender por razones humanitarias el bloqueo impuesto por Trump a Venezuela, para permitir que su gobierno compre las vacunas que los venezolanos hoy necesitan con urgencia.

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