Andrés Jaque

Andrés Jaque

Septiembre 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Yo me siento tentado a llamarlo l´enfant terrible, el niño terrible, de la arquitectura española. Y no sólo por su cara de niño eterno y su sonrisa pícara sino porque lo que hace es un auténtico desafío a lo que hacen el resto de sus colegas, los mismos que han protagonizado en las últimas décadas uno de los episodios más fecundos de la multisecular historia de la arquitectura española. Si hubiera que buscar una referencia mencionaría en primer lugar al Rem Koolhaas, con quien Jaque comparte la pasión por el activismo cultural y mediático y la constante preocupación de poner a la arquitectura en condiciones de responder a los desafíos que suponen los profundos cambios que está experimentando actualmente la ‘condición humana’. Y con ella el concepto mismo de ‘habitar’. Esos que nos obligan a preguntarnos, con una radicalidad insólita, qué somos y cómo es que debemos o podemos habitar en un mundo expuesto tanto al estallido como a la ruina, tanto al logro iluminador como a la amenaza definitiva.El nombre de su equipo de trabajo, Oficina de innovación política, expresa bien su concepción de la acción política que, no dejándose reducir al juego convencional de gobierno y partidos políticos, se expande a los ámbitos más inesperados. Cosmos es un buen ejemplo. Una estructura airosa, liviana, tubular, iluminada, quizás inspirada en las cúpulas geodésicas de Buckminster Fuller, cuyo ingenuo optimismo tecnológico es reemplazado por la preocupación ecológica por ‘La casa común’ que el Papa Francisco ha convertido en lema de su papado. Cosmos era una depuradora de aguas servidas alimentada por energía solar. Con esta perspectiva medio ambiental Jaque ha abordado igualmente el desperdicio energético de las viviendas familiares con proyectos como la casa en Corpus Christi, Texas, que utiliza material sobrante de la industria petrolera y en la que “un ecosistema de plantas acuáticas mantiene en su interior de manera ininterrumpida una reserva de agua potable”. Él también ha respondido a las demandas de una juventud del primer mundo que vive en precario en todos los sentidos, con proyectos tan provocadores como Ikea desobedients, comentario irónico al lema de la multinacional de diseño sueca: ‘La república de tu casa’. Y a las nuevas formas de sexualidad con la película Casas pornificadas, dedicada al sexo en internet, que hoy mismo estrena en la Trienal de Arquitectura de Oslo.

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