Mitos sobre la depresión

Mitos sobre la depresión

Junio 16, 2019 - 05:00 p.m. Por: Carlos E. Climent

Acontinuación se cuestionan algunos de los mitos más destructivos sobre la depresión:

“La depresión no es una enfermedad sino una debilidad del carácter”.
Falso. La depresión es una enfermedad médica incapacitante muy común.

“¿Cómo así....usted deprimido(a), si usted lo tiene todo?”.
La depresión no hace distingos de clase, nivel económico, ni condiciones de vida. Para estar deprimido no necesariamente tiene que haber una causa evidente. Las formas endógenas probablemente de origen hereditario y de naturaleza bioquímica, son las más comunes y en ellas los factores externos juegan un papel secundario.

“Lo que tiene que hacer el deprimido es...poner de su parte”.
A esa lamentable conclusión llegan, muchas veces, los seres queridos de tantos deprimidos. El asunto no es de falta de voluntad. Simplemente la persona no puede, pues la fuerza arrolladora de la depresión lo domina totalmente.

“La depresión es una enfermedad de mujeres”.
Falso. Un 10 % de los hombres y un 20 % de las mujeres han tenido depresión en algún momento de su vida. Un 3 % de los hombres y un 6 % de las mujeres han tenido un episodio depresivo tan severo como para requerir hospitalización. Lo que ocurre es que, en sociedades machistas, se acepta graciosamente que la mujer se deprima; en cambio si el hombre manifiesta esos síntomas se lo considera, erróneamente, como una debilidad inaceptable. Eso lleva a que el hombre no reciba el tratamiento adecuado que le podría permitir el control de la enfermedad y la reducción de sus limitaciones.

“La depresión no tiene nada que ver con las enfermedades orgánicas”.
Falso. La depresión es una enfermedad médica y además, un factor de riesgo para casi todas las enfermedades físicas. Debilita el sistema de defensa inmunitario y hace más vulnerable al individuo a todas las enfermedades. Simula diversas dolencias y dispara otras latentes que se suman a las ya existentes. Agrava el curso y el pronóstico de los padecimientos cardíacos, los accidentes cerebro-vasculares, las isquemias cerebrales transitorias, el cáncer, el lupus eritematoso, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, la osteoporosis, la diabetes, los procesos infecciosos, entre otros.

“Si le decimos que está deprimido(a)....se va a deprimir más”.
Falso. Una vez que el paciente acepta el problema, se inicia su recuperación. Hacer hablar al paciente sobre sus preocupaciones no agrava sus problemas, los disminuye. Escucharle respetuosamente el relato de sus problemas sin hacer juicios, ni acusaciones contribuye a buscar soluciones racionales a un problema real. Ese apoyo le permite salir del aislamiento y lo lleva a disminuir su sensación de soledad.


“Hablar sobre las ideas suicidas aumenta el riesgo de suicidio”.
Falso. Escucharle lo que tenga que decir sobre sus ideas de muerte, o sus deseos de quitarse la vida, lejos de aumentar el riesgo suicida, disminuyen la presión de esas ideas y alivia la sensación de impotencia.
Próximamente se analizaran los mitos correspondientes al tratamiento.

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