Los mitos sobre los antidepresivos

Los mitos sobre los antidepresivos

Enero 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Los enemigos de los antidepresivos basan su estrategia en, al menos, tres mitos que sin base alguna difunden a todos los vientos:Mito 1: “Si acepta tomar antidepresivos está claudicando porque usted debería ser capaz de superar la depresión sin estas ayudas” El mito se refuerza insistiendo en que aceptar psicofármacos es signo de debilidad. Con lo cual se pretende demostrar que el enfermo es responsable (por cobardía) de su enfermedad y que por lo tanto debe superar la depresión por sí mismo. En vez de utilizar fármacos debe entregarse a una de las múltiples estrategias que hasta ahora no han probado científicamente su valor antidepresivo. Por ejemplo, tomarse una vacación, cambiar de casa o dieta, centrarse exclusivamente en las fuerzas del espíritu, en la medicina natural, la acupuntura, el yagé, la hipnosis, las regresiones o la reflexología, entre muchas otras. Todas ellas son ayudas valiosas en muchas circunstancias de la vida, pero resultan inútiles cuando de aliviar una depresión severa se trata. Además se le recomienda que ignore el origen eminentemente bioquímico cerebral de esta enfermedad y las historias de los miles de millones de enfermos que en todo el planeta se han logrado liberar de las garras de una de las enfermedades más crueles, gracias al uso racional de estos fármacos. En otras palabras se le pide ignorar la evidencia científica.Mito 2“Los efectos secundarios de todas estas drogas son graves y son superiores a sus efectos terapéuticos” Estos efectos son generalmente manejables y jamás se comparan con los estragos causados por una depresión no tratada. Generalmente cuando hay efectos secundarios severos, la selección del fármaco no ha sido la adecuada y debe ser reemplazado. Mito 3 “Los antidepresivos producen adicción”No existe evidencia en la literatura científica de una sola persona que haya desarrollado una dependencia a ellos. En la gran mayoría de los casos el resultado del tratamiento farmacológico de la depresión es evidente en pocas semanas, no tiene complicaciones y su descontinuación se hace sin ninguna dificultad. Los mitos anteriores, y muchos otros, son muy dañinos pues la convincente y nefasta influencia de familiares y amigos tan prepotentes como desinformados (que se resisten a los fármacos por razones inconfesables de orden personal) al condenarlos, están privando a los enfermos de recibir el tratamiento oportuno. Quienes recomiendan no usarlos deben saber que están actuando irresponsablemente, pues no solamente están obligando a estos enfermos a seguir en una vida de sufrimiento, sino que están incrementando su riesgo suicida.Sin embargo es preciso reconocer que los antidepresivos no son igualmente efectivos para todo el mundo y que tienen algunos efectos secundarios que son manejables. Un manejo idóneo requiere una excelente historia clínica que va a permitir un adecuado diagnóstico del tipo de depresión y una selección acertada del fármaco más útil para el caso específico. Temas que serán motivo de futuras columnas.

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