Los Ilusos

Los Ilusos

Diciembre 06, 2018 - 11:00 p.m. Por: Carlos E. Climent

Estas son algunas de las muchas ofertas de los vendedores de ilusiones en las cuales los ingenuos siempre caen, en su búsqueda incesante de soluciones rápidas y sencillas para las dificultades de la vida.

Los ilusos no hacen esfuerzos y les disgusta la realidad porque es dura y hay que trabajarle todos los días. De esa forma estas personas -influenciables por naturaleza- satisfacen su esperanza del momento con algo fácil, lo que explica la popularidad de ciertos ofrecimientos que se ponen de moda de tiempo en tiempo. Entre muchos otros: Los cursos “relámpago”, generalmente de fines de semana, de los comerciantes de la ilusión que van de pueblo en pueblo descrestando ingenuos que buscan soluciones fáciles para los problemas más complejos.

La lectura de libros supuestamente milagrosos que deben producir cambios notables en las personas, en sus conflictos y en su infelicidad. La repetición de frases estereotipadas con las cuales se supone que se le encontrará sentido a la vida. La suposición de que si a la conciencia solo llegan pensamientos positivos de amor y tolerancia, la persona se llenará de paz y dulzura. Etcétera

Los ingenuos dedican su ilusión, esperanza, tiempo y dinero a seguir las instrucciones del “gurú” de turno. Pero tarde o temprano, como siguen tan vacíos como al principio, la realidad les demuestra que no hay soluciones fáciles (ni mágicas) para los asuntos difíciles. La solución de las dificultades personales, la reparación del daño, la injuria y la desilusión, son situaciones emocionales que requieren tiempo para procesarse. Pretender que con la repetición de unas cuantas frases se solucionen rápidamente problemas tan profundos, es un simplismo que indica un desconocimiento del funcionamiento psicológico humano.

No hay familias más enfermas que “las familias perfectas”e n las cuales solo se acepta la expresión de las emociones positivas (amor) y solo se permiten las palabras lindas. Estas son familias en las cuales nunca afloran las emociones negativas (rabia, envidia o celos), pero en secreto cada cual experimenta rechazo, odios y profundos resentimientos que se maquillan con palabras suaves y silencio cómplice.

La experiencia clínica nos brinda múltiples ejemplos de la forma como el tener que tragárselo todo tiene dañinos efectos sobre el equilibrio emocional y la salud física. Los trastornos psicosomáticos son las manifestaciones clásicas de la manera como las emociones operan sobre el cuerpo: las migrañas, las gastritis, las úlceras de estómago, los trastornos cardiovasculares, los ataques de asma, las descompensaciones endocrinas, son apenas unos pocos ejemplos del impacto desestabilizador que sobre las personas tienen los sentimientos represados.

La expresión del descontento, realizada abiertamente y dirigida a quien corresponde en el momento preciso, evita la acumulación de rencores. Quien así obra, se libera de los falsos paraísos de ilusión, establece una relación más sana con los que lo rodean y vive en paz consigo mismo.

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