La peligrosa familiarización con el alcohol

La peligrosa familiarización con el alcohol

Diciembre 04, 2018 - 11:00 p.m. Por: Carlos E. Climent

Padres de familia, directivos de colegios y la sociedad en general están asustados viendo como los problemas de drogadicción están llegando a niveles verdaderamente graves en poblaciones cada vez más jóvenes. No infrecuentemente esos mismos jóvenes son utilizados por los expendedores como parte del micro-tráfico criminal. Las razones habituales que se suelen dar son, entre otras, las malas amistades, la tolerancia de la sociedad al consumo por parte de los jóvenes, la falta de normas disciplinarias claras o el incumplimiento de las existentes y la incapacidad del estado.

Pero se suele minimizar que uno de los más importantes facilitadores del uso de drogas (de toda clase) es la “educación” que recibe el joven en su hogar desde muy temprano. Ese mal ejemplo está representado en las conductas inapropiadas y/o adictivas por parte de los mayores que con frecuencia son la antesala de las mismas conductas que se censuran a los jóvenes.

El caso más común es el uso inadecuado del alcohol por parte de los adultos en sus propias casas, lo que facilita el consumo entre los jóvenes. El paso a otras drogas ilícitas es solo cuestión de tiempo y oportunidad.
Eso es lo que se denomina “familiarización nociva” (diferente a una familiarización prudente) con el uso del alcohol, que la inician los adultos más cercanos al niño y luego la reafirman las distintas experiencias sociales.

El acondicionamiento temprano hacia el alcoholismo ocurre cuando los adultos más cercanos, por falta de conciencia, por sus conductas inconsistentes o por comodidad y desinterés, se comportan de manera insensata. Una de las ocasiones en las cuales los menores son expuestos a conductas inapropiadas de los adultos con el alcohol, son los eventos dedicados a los menores (cumpleaños, primeras comuniones) en los cuales los adultos organizan una fiesta paralela adulta con abundante alcohol. Es así como la fiesta dedicada al niño queda salpicada por el espectáculo grotesco de adultos bebidos.

El patético comentario del día siguiente lo revela todo: “Aquí pasando el guayabo de la primera comunión de mi hijo”. Este padre, probablemente sin darse cuenta, está facilitándole a su hijo (y de paso a todos los niños que asistieron a la fiesta) el camino hacia el alcoholismo y a otras drogas. No es infrecuente el caso de padres que inducen directamente a niños pequeños a tomarse unos tragos por considerar divertido el verlos mareados.

Tales experiencias son celebradas con alborozo por los adultos que hacen parte de esos grupos sociales que actúan de manera irresponsable. Ocurren en un momento de gran maleabilidad en el desarrollo psicológico infantil, creando hábitos malsanos e influenciando negativamente la manera como el niño interpreta la realidad circundante.

Las conductas alcohólicas inapropiadas por parte de adultos, se constituyen en un ejemplo a seguir y van llevando al niño a una peligrosa familiarización con el alcohol y otras drogas cuyos efectos no tardarán en hacerse evidentes.

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