La pareja problemática

La pareja problemática

Enero 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Oliver tiene 41 años está soltero y tiene mucho éxito en sus negocios. Consulta por un estado de ansiedad severo, una profunda depresión y una lamentable confusión mental. La razón es el rompimiento reciente con una mujer “espectacular” a quien conocía desde hacía ocho meses. “El sueño de mi vida", dice desconsolado. Diez años más joven, linda, zalamera, apasionada, lanzada, y en sus propias palabras, “insaciablemente rumbera”.La relación había transcurrido sin mayores sobresaltos porque estaban viviendo una luna de miel en la que él le llevaba la corriente en todo. Dominado por el enamoramiento no se dio cuenta de la gran inestabilidad emocional de su pareja.Él también, muy dado a las emociones extremas, y al uso de diversas sustancias, se dedicó esos meses a trabajar intensamente durante la semana y a la rumba desenfrenada cada fin de semana. Sin embargo varias características personales de su novia lo fueron llenando de una gran incertidumbre: su inestabilidad emocional, sus frecuentes ataques de rabia alternados con ataques de amor, su impulsividad y en especial su naturaleza problemática.La relación se terminó de la manera más abrupta cuando él le llama la atención por conductas evidentemente inapropiadas que no estaba dispuesto a tolerarle. Al ser confrontada, ella dice estar en total desacuerdo. Y con la frialdad de quien decide si pide carne o pescado para la cena, ella da por terminada una relación con el hombre que 24 horas antes era el amor de su vida.Un proceso terapéutico le permitió a Oliver revisar su relación temprana con una madre sobreprotectora y controladora, su necesidad de recurrir a las drogas para tranquilizarse, su gran incapacidad para tolerar la soledad y la frustración y su tendencia a escoger mujeres problemáticas. De hecho su historia romántica pasada incluía relaciones con mujeres muy parecidas a ésta.Como resultado del tratamiento, entendió que no solamente elegía mujeres con este perfil, sino que él mismo tenía algunos rasgos “borderline” que lo llevaban invariablemente a hacer elecciones tan inadecuadas. Y empezó a dar pasos firmes en la dirección de la salud cuando:* Descubrió que la vida rutinaria de los adultos no era necesariamente aburrida sino que la disciplina era el camino hacia el disfrute de una estabilidad que desconocía.* Aceptó que su desenfreno en los placeres lo único que le dejaba eran deudas, accidentes y sentimientos de culpa que lo llevaban a los peores abismos.* Entendió que la felicidad completa no existe en el mundo de los adultos.* Prometió escuchar la voz de sus mayores antes de iniciar una nueva relación.

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