La depresión como noticia

La depresión como noticia

Enero 19, 2019 - 11:00 p.m. Por: Carlos E. Climent

Nada nuevo nos dicen estas estadísticas pues desde hace dos décadas se sabe que la depresión es la causa número uno de incapacidad a nivel mundial muy por encima de los accidentes que ocupan el segundo lugar.

Lo novedoso de este dato es que muy prestigiosas firmas de consultoría a nivel mundial (A.T. Karney) hayan incluido a la depresión y la ansiedad, hermanas inseparables, dentro de los 10 pronósticos globales más importantes para este año. Y acompañando a temas de muchísima trascendencia global como por ejemplo los relativos a la guerra comercial entre los Estados Unidos y la China, la escasez de arena que va a desacelerar la industria de la construcción, las dificultades crediticias de las economías emergentes, la gran crisis mundial de la basura y las amenazantes dificultades diplomáticas entre los Estados Unidos y Rusia.

Bienvenida esta información pues los que trabajamos en clínica psiquiátrica nos vemos enfrentados cotidianamente a la enorme resistencia general que existe todavía hacia el hecho innegable de que la depresión es una enfermedad médica real muy grave si no se la trata. Pero efectivamente aliviada, cuando el paciente recibe un tratamiento idóneo con psicofármacos adecuados.

Estas estadísticas nos recuerdan que:
*El médico que no administre un antidepresivo a un paciente deprimido puede ser objeto de una demanda legal por mala práctica
médica. Especialmente en el caso del enfermo que habiendo sido evaluado por un profesional, no le haya sido recomendado un antidepresivo y termine quitándose la vida.

*El familiar que se oponga al tratamiento médico de este trastorno, tendrá que aceptar su responsabilidad en los desenlaces trágicos asociados a una depresión no tratada. Es preciso recordar, a este respecto, que el suicidio ha sido anotado a comienzos de este año como un gravísimo problema de salud pública.

*Si bien existen muchas formas para combatir la depresión clínica, hoy en día no hay ninguna duda de que la terapia más efectiva es la psicofarmacológica, de la mano de un proceso psicoterapéutico idóneo. La medicina alternativa o la naturista, la fuerza de la voluntad, las terapias holísticas, la meditación, el yoga, la homeopatía, la acupuntura, los fines de semana diseñados para mejorar la seguridad personal, etcétera, en buenas manos, cumplen una función importante para el manejo de diversas circunstancias vitales, pero no modifican un cuadro depresivo.

Además es necesario que el gobierno asuma la responsabilidad que le corresponde asignando presupuestos adecuados para la difusión de tecnología (por fortuna existente y lamentablemente subutilizada) para educar masivamente al personal de atención primaria en salud y capacitarlos para el diagnóstico y tratamiento de la depresión.

Finalmente, y no menos importante, es que el Estado presione
a las insaciables empresas farmacéuticas para obligarlas a seguir reduciendo los costos de los medicamentos esenciales, en especial de los antidepresivos, algo quefinalmente está empezando a ocurrir.

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