Ya no más…

Ya no más…

Junio 21, 2018 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Cuesta algo de trabajo creerlo, pero apenas este miércoles, después de 37 años de tenerlo prohibido, pudieron ingresar mujeres al estadio Azadi en Teherán. De hecho, la Policía les estaba bloqueando la entrada pero el mismísimo Ministro del Interior ordenó darles paso y el hecho histórico fue celebrado ampliamente dentro y fuera del estadio.

Ellas querían ver jugar a su selección en partido televisado contra España en Rusia, y tener la oportunidad de gritar, llorar, abrazar y celebrar, como lo hacemos todos en el mundo normal. Algunas ya habían intentado hacerlo en el pasado, retando las estrictas normas, e ingresaron disfrazadas de hombres. Fueron arrestadas.

Evidentemente en lo que respecta a los derechos de las mujeres en un estado islámico, es un claro paso hacia donde debe ser pero la verdad es que no voy a entrar en ese tema ahora, no obstante la tentación. Lo que me gustó de la noticia fue el nivel de afición de ellas y eso sí me lleva a mi punto. Porque, ¿quién ha dicho que el fútbol es un tema de hombres y para hombres? Y lo digo porque por lo menos en el mundo latino ha sido impresionante ver la ordinariez de los memes, videos y mensajes que circulan sobre el tema futbolero vs. las mujeres.

Ese temita de ponernos como las brujas del paseo porque nuestras parejas quieren sentarse frente al televisor a ver fútbol el día entero, es de lo más ridículo y ofensivo que yo haya visto, y que haya quienes efectivamente pongan a circular ese tipo de mensajes me parece todavía peor. En lo personal me parece un plansazo sentarme al lado de mi marido y mis hijos a ver partidos un fin de semana entero. Si es con amigos, espectacular también. Así todos respiramos fútbol, hablamos fútbol y sufrimos fútbol. Lo que sí es claro es que las motivaciones del uno y del otro pueden ser diferentes, mas no son incompatibles.

Yo sé que hay mujeres que saben mucho de fútbol y pueden entrar en debates sustentados sobre si es fuera de lugar o no, quién debe cobrar el tiro de esquina, si un cambio que hagan los técnicos es sabio o no y eso me parece admirable, porque por lo menos yo no tengo idea de nada y tampoco quiero aprender. Lo que quiero es poder disfrutar la fiesta del fútbol y ya.

El punto es que aunque mi motivación sea distinta a la de un hombre, no soy menos aficionada que nadie. Solo soy distinta y seguramente algo tiene que ver con el hecho de ser mujer y cómo funcionan nuestros cerebros.

Claramente no voy a entrar en una disertación clínica sobre el tema, pero sí es interesante plantearlo para que los unos y los otros nos entendamos en nuestras aficiones. Ustedes hombres están cargados de testosterona desde el vientre de sus madres y por eso están cableados para por ejemplo ser de menos palabras que nosotras, ser más competitivos, un tanto más agresivos al manejar, tener fijación con deportes competitivos y un apetito un poco mayor por películas de violencia y claro, el sexo. Eso es así y punto.

A nosotras el estrógeno nos ha cableado distinto. Seguro por eso hablamos un tilín más de lo que algunos quisieran durante un partido, por eso gritamos ‘a destiempo’, por eso para nosotras es importante tener cerca a familiares y amigos en una sola celebración y el etcétera es largo. El punto es que, ¡cómo sería de bueno que todos contribuyeran a que se nos deje de estigmatizar en épocas de fútbol! Entiendan que eso también nos gusta, pero distinto y lo distinto no es malo.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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