¿Solos? Ni tanto

¿Solos? Ni tanto

Mayo 09, 2019 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Dicen que los miembros del jurado responsable de escuchar los alegatos en contra de Joaquín Guzmán Noera, alias El Chapo, quedaron con trastorno de estrés post traumático (abreviado Ptsd en inglés) a raíz de las atrocidades que escucharon. Fueron 11 semanas y 50 testigos con muchísimas historias de lo que vieron y vivieron al lado del condenado narcotraficante. No sería extraño que el jurado quedara mal y eso seguramente se sabrá en unos años.

No obstante, esta columna no se trata de ‘El Chapo’, sino de algo que tiene hablando y escribiendo a muchos expertos, no porque esté de moda, sino porque ya es normal hablar de ello y tratar de entenderlo. Lo que hoy conocemos como Ptsd y otras muchas enfermedades mentales existen desde siempre y llevamos siglos tratando de descifrarlas, tratarlas y superarlas. Son enfermedades silenciosas, engañosas, sigilosas y siempre están allí, como al acecho diría yo. Ciertamente todos tenemos traumas y de ellos se deriva todo.

Hipócrates, un médico griego (el del juramento hipocrático), se dedicó durante años a observar y estudiar el cuerpo humano. La conclusión a la cual llegó es que la salud y el temperamento de los seres humanos estaba gobernado por humores: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema y que la mezcla de ellos determinaba si uno es activo y entusiasta; ambicioso; analítico o callado y pacífico. De ahí para acá hemos visto de todo: trepanaciones de cerebro para sacar a los ‘espíritus malignos’; exorcismos para liberar del mal; sillas giratorias; camisas de fuerza, lobotomía, láudano y Freud.

Sigmund Freud comprendió lo consciente y lo inconsciente y cómo hay traumas o momentos que influyen en el comportamiento y pueden llegar a crear desordenes paralizantes en el ser humano (y hasta afectar la salud física). De él nos quedó de pronto uno de los puntos más importantes en las relaciones: el aprender a escuchar y el valor de hablar.

En el último especial de la revista Time llamado ‘Salud mental: un nuevo entendimiento’, hay 16 artículos relacionados con el tema y van desde cómo el mismo vocabulario ha contribuido a estigmatizar las enfermedades, hasta un conmovedor escrito sobre la soledad y el suicidio del chef Anthony Bourdain, además de las adicciones, y cómo ayudar a un amigo enfermo. Me impactó mucho saber que hay más de 300 enfermedades mentales estudiadas, 450 millones de personas en el mundo sufren de una de ellas y más de 2,5 trillones de dólares por año son invertidos en el cuidado de la salud mental y se calcula que sean 6 trillones en 2030.

Y ojo, espero que se hayan dado cuenta que dije “invertidos en” y no gastados en, porque lo bueno de esa cifra es que cada vez somos más conscientes que los seres humanos no buscamos enfermarnos y mucho menos de la mente, así que toda inversión en estudio, prevención, tratamiento, cuidado y cura de aquellos que lo necesitan, seguramente evitará mucho dolor y sufrimiento.

En últimas, el punto es que el jurado de ‘El Chapo’ no pidió ser jurado, pero le tocó vivir eso. Ninguno de nosotros escogió tener traumas, pero los tenemos y a veces hacen que nos quedemos atrapados en el pasado.
Lo que me encanta de esta era que vivimos es que ya hay más acceso y apertura a descubrir la realidad de la vida -con terapias individuales, de pareja, de familia, meditación, yoga- y tomar control de ella en todas sus dimensiones. Me gusta que aunque nos sintamos solos, no lo estamos, porque el mundo cambió y las actitudes hacia las enfermedades mentales también.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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