Reglas son reglas

Reglas son reglas

Diciembre 06, 2018 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hace unos cuantos años la novia de Craig Robinson le contó que sus padres se estarían ausentando de casa y que sería el momento perfecto para ellos tener en secreto una dulce y hormonal noche de amor adolescente. Lo planearon así. No obstante, Craig, quien tenía excelente comunicación con sus padres, les comentó por encimita lo pensado. La respuesta de su madre fue “si hacer las cosas así te hace sentir bien contigo mismo, adelante”. Por supuesto que hasta allí llegó el plan.

Craig es el único hermano de Michelle Obama y es ella quien relata esa anécdota en su reciente libro, Becoming. La historia está enmarcada en la descripción de lo que fue su vida de niña y adolescente. Ella y su hermano, criados por unos padres dedicados, amorosos, abiertos a escuchar y dialogar, firmes en sus convicciones y reglas, orientando, guiando y sin castigos ni reproches.

No es de sorprender que ella hubiese escogido como esposo a un hombre igual de íntegro que ella y que en los años que habitaron la Casa Blanca, y aún después, sean ejemplo de seres humanos respetuosos, con altos estándares éticos y morales, cercanos y amigables.

El tema es que mientras leía acerca de los Robinson-Obama, inevitablemente pensaba en qué podía haber fallado en el hogar y en la crianza de Carlos Ghosn, ex CEO de la gigantesca alianza tripartita Renault-Nissan-Mitsubishi, quien devengaba una histórica remuneración y hoy está tras las rejas en Japón por presuntas irregularidades financieras.

Según comunicado emitido por Nissan cuando se hizo pública la noticia del arresto, “La investigación muestra que durante muchos años tanto Ghosn como Greg Kelly -miembro de la Junta Directiva- han estado reportando en el informe de la Bolsa de Valores de Tokyo montos de compensación inferiores al monto real, con el fin de reducir el valor real de la compensación de Carlos Ghosn. También con respecto a Ghosn, numerosos actos significativos de mala conducta han sido revelados, tales como el uso de bienes de la compañía con fines personales”.

Se comenta además en medios que lo que decía Ghosn en la industria automotriz era algo así como palabra de Dios, era una vedette en ese mundo y al parecer como tal se comportaba: exitoso, arriesgado, arrogante, déspota, caminando siempre en la fina línea que divide lo ético de lo antiético, lo legal de lo ilegal. También se dice que era un genio.

La pregunta evidente es, ¿por qué haría semejantes estupideces? A mí la única respuesta que se me ocurre es porque su ego se apoderó de él, se desligó de su rol como líder de una corporación y pensó que ya estaba por encima del bien y del mal.

Claramente no es el único ni el último. Martin Anstice, ex CEO de Lam Research renunció porque su conducta en el sitio de trabajo era “inconsistente con los valores de la compañía”. El ex CEO de American Apparel, Dov Charney fue despedido por conductas sexuales indebidas con empleadas, además, solía caminar en ropa interior por toda la fábrica.

Volviendo al tema de los Robinson-Obama, mi conclusión es que les ha faltado mamá (y papá, por supuesto) a estos y a tantos otros líderes obnubilados por su ego e insensibles al efecto que sus conductas pueden tener en la reputación de la compañía, las acciones y la relación con los clientes Les faltó límites en edades tempranas. Les faltó razonar. Les faltó conectar.

En últimas, como digo a mis hijos, todos estamos regidos por reglas y ellas están para cumplirlas. Quienes se las pasan por la faja, tarde o temprano caen.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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