¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?

Enero 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

A través de la pluma de Consuelo Lago, Nieves y sus amigos dicen frases magistrales que indudablemente generan rasquiña a algunos. Hace un par de semanas -y muy oportunamente, dada la coyuntura de Miss Tanguita en Barbosa (Santander)- la genialidad de Consuelo Lago manifestaba a través de uno de sus personajes que “no hay que educar a las hijas para ser reinas de belleza, sino ministras”. Tengo claro que ser Ministra en este país de pronto no sea el estado ideal para una mujer (y ser Ministro tampoco lo sea para un hombre), pero en últimas el mensaje es que las podemos educar para que desarrollen el intelecto y no que solo exploten las curvas.Lo más aberrante del tema de Miss Tanguita es que haya padres y madres promoviendo que sus hijitas caminen sobre una pasarela en público y medio desnudas. ¿Cómo es posible quedarse quietos y callados mientras, durante el tal reinado, unos opinan sobre sus incipientes curvas y sus nacientes atributos delanteros y traseros y otros hacen comentarios sobre su andar o su actitud? Personalmente, cuando alguien pasa al lado de mi hija adolescente y la mira con lascivia me provoca saltarle a la yugular como una leona, de manera que me es incomprensible que haya quienes las ponen en bandejita para que otros las miren con morbo.A algunos la reacción de la Directora del Icbf les ha parecido desproporcionada y afirman que tampoco había necesidad de tanto escándalo ante el hecho que somos un país de reinas y que eso de exhibirse en público y querer tener en su cabeza una corona, es de lo más normal. Esa es siempre la justificación que esgrimen algunos cuando de vulneración de derechos de niños se trata: es que así somos nosotros y es parte de nuestra cultura. Eso es precisamente lo que tiene que cambiar. Ese folclorismo y esa manera tan banal y superficial de ver las aberraciones nos tienen sumidos en esta pobreza mental que no hemos podido superar. Por eso año tras año, escándalos similares.Me ha gustado mucho la vehemencia de Cristina Plazas en sus posiciones y declaraciones ante los medios de comunicación, entre otras porque me recuerda a Gilma Jiménez quien en vida luchó siempre por los derechos de niños y niñas y repetía sin cansancio que esos derechos no son negociables y que tienen prevalencia en cualquier contexto. Al decir que los padres y madres somos la primera línea de defensa de nuestros hijos, Plazas también nos sacude y nos hace ver la responsabilidad inalienable que tenemos de defenderlos y además de criarlos como seres humanos útiles para la sociedad. Seguramente muchos estarán viendo a la directora Plazas -quien también ha afirmado no estar de acuerdo con los reinados per se- como una bruja y una mujer perversa, lo cual siempre le pasa a las mujeres inteligentes y de carácter, pero la conclusión es que ¡qué dicha esos pantalones en el Icbf!Es importante que nos cuestionemos el rol que queremos que nuestras hijas desarrollen en la sociedad actual. No creo que estemos buscando criar un poco de desaliñadas, desarregladas y despelucadas que citen frases filosóficas, reciten versos y desglosen fórmulas matemáticas a manera de diversión. Ese no es el objetivo. Podemos enseñar vanidad, amor propio por el cuerpo y orgullo por una presencia física impactante, sin la necesidad imperante que pareciera haber en Colombia por voluptuosidades y exhibicionismo. Necesitamos que ellas comprendan que el complemento ideal a la belleza física no es una corona sobre la cabeza, sino una cabeza con contenido.

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