La sororidad de Alexandria Ocasio

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La sororidad de Alexandria Ocasio

Julio 30, 2020 - 11:40 p. m. Por: Carlina Toledo Patterson

Con toda honestidad debo decir que nunca he oído o sabido de un hombre a quien le genere una emoción visceral el discurso de otro hombre reivindicando sus derechos de género y reclamando respeto y dignidad para él y para todos los demás hombres del mundo. Eso simplemente no sucede, porque históricamente han gozado de un privilegio y uno que les ha sido bastante cómodo.

Por otra parte, para muchas mujeres es un asunto común y a veces, hasta cotidiano, vivir subvaloradas, en ambientes de irrespeto, con atentados contra su dignidad y oyendo lenguaje que las pordebajea permanentemente. La verdad es que ni siquiera lo tienen que haber vivido en carne propia, porque el privilegio masculino es en realidad un sistema enquistado en todas las sociedades, culturas y razas alrededor del mundo, se ventila en reuniones, medios y redes y de una u otra manera todas las mujeres lo vemos, oímos, sentimos.

La semana pasada la representante por un distrito de Nueva York, Alexandria Ocasio Cortez, alzó la voz por todo nuestro género en uno de los discursos más elegantes al respecto que yo haya visto. Y sí, me produjo emoción visceral. Lo hizo porque en las escalinatas de la Casa de Representantes su colega Ted Yoho la llamó “desagradable, loca, fuera de sus cabales y peligrosa” para pocos minutos después rematar su pobreza mental diciéndole “maldita zorra”.

En su discurso Ocasio Cortez puso sobre la mesa lo que muchas mujeres hemos vivido o sentido. Habló abiertamente de nuestros dolores, frustraciones, miedos y rabias. Ese día habló por todas y a pocas nos importó su filiación política porque habló de cómo los buenos hombres deben tratar a todas las mujeres con respeto y dignidad y eso es completamente apolítico. Es decencia.

Ese discurso resonó tanto a nivel mundial que alguna mujer, en algún rincón de la Tierra, comenzó por redes sociales un reto que invitaba (en mensajes privados) a otras mujeres a publicar una foto en blanco y negro para ir creando una comunidad que reforzara nuestra belleza, fortaleza y valor. No había que hacer más, y aunque no invitaba a otra acción en particular, se volvió viral. Lo cual básicamente comprueba algo que también dijo Ocasio Cortez en su discurso “No hemos sido criadas para recibir abuso de los hombres”.

Sé muy bien que este es un tema que toca la fibra de muchos hombres porque sienten que las mujeres que hablamos de esto estamos en una pelea en su contra y no es así. Esto no es una pelea contra el género masculino, no estamos pidiendo tratamiento especial, exigimos respeto, trato decente y que los hombres no solo digan que son buenos, sino que lo vivan y lo demuestren con sus actos y actitudes.

Queremos que los hombres sean conscientes de nuestro valor, de nuestras fortalezas, debilidades y lo honren. Que celebren nuestros triunfos y nos motiven a continuarlos. No somos más, no somos menos, somos iguales y va siendo hora que eso se acepte universalmente.

Quienes no estén dispuestos a honrar eso que pedimos, la verdad es que merecen ser pisoteados públicamente, así como lo hizo esta semana Alexandria Ocasio Cortez con Ted Yoho. Pienso que es bastante más digno (aunque seguramente menos cómodo) que asuman la responsabilidad de ser agentes de cambio y den ejemplo permanente de bondad, dignidad y respeto. A eso le llaman hoy en día hombres feministas y casos hay muchos, su única motivación es que hombres y mujeres merecen igualdad. No es tan difícil, ¿cierto?

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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