El parto de viajar

El parto de viajar

Enero 03, 2019 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Aimme Song es lo que hoy en día llaman una ‘influencer’ en redes sociales. Tiene más de 5 millones de seguidores en su cuenta de Instagram y su blog, Song of Style, tiene 2 millones de visitas al mes. Ella es una decoradora de interiores que se ha dedicado principalmente a postear fotos y comentarios sobre moda, pero también habla de comida, viajes, belleza y a ratos, de diseño. Viaja a todas las semanas de moda habidas y por haber en el mundo, las grandes casas de moda le mandan ropa y accesorios para que luzca todo en sus fotos y sí, yo la sigo. ¿Por qué? Pues porque sí.

Resulta que la semana pasada Aimme y su novio, Jacopo Moschin estuvieron en Cartagena de visita y celebrando el cumpleaños de ella quien encantada con la ciudad estrella de Colombia comentaba “Colombia es increíble”, “Estoy enamorada de la gente aquí y de lo cálido que es el país”, “Colombia está alimentando mi barriga y mi alma”.

Si fue una estrategia comercial, ni idea. Invitación de alguien, menos. En últimas lo que importaba era que entre besos apasionados, pasos de baile, frutas tropicales, café y comida típica, Aimee Song habló bien de Colombia, desde Cartagena y para 5 millones de personas.

El tema es que aquí entre nos, todos sabemos que más allá de esas murallas antiguas y floreros de ensueño hay otro mundo y que las experiencias de viaje en Colombia no son todas tan perfectas. Ese hecho además del proyecto de ley de cielos abiertos que Cambio Radical presentó al Congreso recientemente me pusieron a pensar un poco sobre la verdadera dimensión del turismo en Colombia. De manera que ahora sí paso del mundo fantástico de la moda (que respeto y me apasiona) a la dura y cruda realidad.

Al respecto del proyecto, el excandidato presidencial Germán Vargas Lleras piensa que la “plena liberalización del transporte aéreo” es necesaria porque “el turismo es el nuevo petróleo de nuestro país y tiene que convertirse en eje estratégico de los planes de desarrollo económico”.

Pienso que es un proyecto más que oportuno y viene como anillo al dedo para el momento de gloria que vive Colombia como uno de los 10 destinos turísticos más recomendados en el mundo. No obstante, si la meta es alcanzar 10 millones de visitantes en el año 2022 (o 100 millones antes de 2030), el problema del turismo de verdad verdad en Colombia no se limita únicamente a mejorar de manera sustancial la oferta aérea, sino que el paquete completo de viajar en Colombia y por Colombia sea digno de quienes nos visitan, y de quienes queremos gozar de nuestro país y pagamos por ello. En ese ámbito tenemos muchísimos pendientes.

Es claro que hay a quienes no les importa guerrearla mientras viajan, pero con seguridad a todos nos agrada algo de comodidad. Evidentemente nadie pretende que las experiencias de viaje sean siempre a lo Aimee Song, pero sí es agradable encontrar baños limpios en sitios turísticos y en carretera. Los hábitos de comida de la gente han cambiado y las comunidades que atienden una alta afluencia de turistas también deben tener eso en cuenta en la oferta gastronómica. Tener sitios de descanso cómodos, limpios, con áreas de juego para niños y un café bien servido para adultos es importante. Y podría seguir por horas…

En últimas, el punto es que toda experiencia de viaje debe estar a la altura de las expectativas de quien paga por ello y pienso que en Colombia eso no lo hemos comprendido. Si queremos que el turismo sea el nuevo petróleo del país, hagamos que el paquete sea completo y que no se convierta en un parto para nadie.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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