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A la hoguera

Febrero 13, 2020 - 11:40 p. m. Por: Carlina Toledo Patterson

Tracy Brabin llegó a la Casa de los Comunes en el Palacio de Westminster para discutir un cuestionamiento sustancial al Gobierno británico en cuanto a transparencia en la información y el hecho que hay servidores públicos quebrantando el código de integridad, ya que en días pasados a algunos periodistas se les pidió que se retiraran de una conferencia de prensa sobre la próxima fase de conversaciones sobre el Brexit.

Ella es Miembro del Parlamento y como tal estaba ejerciendo su función, cuando de un momento a otro su vestido negro se desacomodó y reveló su hombro. ¡Y para qué fue eso!, se desató lo que la prensa llamó el Shoulder Gate (básicamente, la crisis del hombro). Las críticas e insultos le llovieron -de hombres y mujeres- porque supuestamente no se vistió de manera apropiada para asistir al recinto.

En una declaración inicial, la señora Brabin rechazó el nivel tan bajo de los comentarios y el tono sexista de las críticas. Luego twiteó en su cuenta diciendo “Hola, perdón que no tenga tiempo de responder a todos los comentarios, pero quiero confirmar que no soy…escoria, que no estoy enguayabada, que no soy una golfa, que no estoy a punto de amamantar, que no soy promiscua, ni borracha, ni acabo de tener sexo en la calle. Estoy sorprendida porque la gente se ponga tan emotiva al ver un hombro”.

Entretanto, mientras los latinos no cabíamos del orgullo por la presentación de Shakira y JLo en el medio tiempo del Super Bowl, Dave Daubenmire un ministro cristiano y entrenador de fútbol americano, famoso por ser misógino, machista, racista y “defensor de la fe cristiana”, amenazó con demandar a la liga nacional de fútbol americano, a Pepsi, a Fox y a todos los organizadores y patrocinadores del evento, porque la “pornografía del show fue una amenaza que lo alejaba del reino del cielo”.

Eso sí es tener uno la cabeza perdida y querer ver al diablo en cualquier lado. Si uno no es capaz de apreciar talento, belleza, culturas distintas y un show fuera de lo normal, está muy mal.

Lo triste de ambos casos es que a tres mujeres inteligentes, talentosas y que están simplemente haciendo para lo que se han preparado durante todas sus vidas, pareciera que las quisieran quemar en una hoguera como viles brujas. Que un hombro, unos cuerpazos y unas tonificadas y muy lindas nalgas generen lo que generaron es muestra que algo anda mal. Muy mal.

Evidentemente cada cual tiene derecho de pensar lo que quiere acerca de ambos casos. Lo grave es que a las tres se les haya tratado de viles golfas. Afortunadamente asumieron su rol como mujeres líderes que pueden hacer una diferencia por muchas más que viven situaciones similares. Afortunadamente también la ola de indignación fue masiva y también demuestra que todavía, dentro de esta ola de extremismo, hay gente pensante, gente buena, gente que sabe valorar a la mujer por lo que puede aportar a la humanidad.

Personalmente estos casos me hieren en lo más profundo porque veo que la conversación se desvía de lo verdaderamente esencial. ¿De verdad es más importante un hombro desnudo o un meneo sexy de caderas que los mensajes que están mandando y el que tres mujeres brillen con luz propia? Eso no me cabe en la cabeza.

Por mi parte, me quedo con lo dicho por Ana Navarro Cárdenas, política estadounidense de origen nicaragüense: “Si después de ver este show de medio tiempo está en contra de la inmigración y piensa que los latinos son unos invasores…váyanse al infierno aburrido y sin ritmo”, ese infierno a donde la enfermedad y los fantasmas mentales van a llevar al cavernícola de Dave Daubenmire.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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