¿Otra ilusión?

¿Otra ilusión?

Septiembre 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Hace ya casi medio siglo el Club de Roma lo anunció (D. H. Meadows y otros, Los límites del crecimiento, 1972), y 13 años mas tarde Konrad Lorenz señaló que los cuatro peligros de la humanidad son la sobrepoblación, la contaminación, las multinacionales que nos hacen consumir recursos cuya obsolescencia está programada y que pronto tenemos que convertir en basura y, el cuarto, la ayuda de una publicidad engañosa (Decadencia de lo humano, 1985).Y ahora tal parece que el dilema no es si el mundo habrá de recurrir a la energía nuclear en gran escala, sino a qué tipo de energía nuclear se recurrirá. Como dice Andrés Hoyos (El Espectador (27/08/2014), dado el peligro cada vez más evidente causado por el calentamiento global, y que la energía basada en combustibles de origen fósil envenena el aire, a la larga los afectados serán muchos millones de personas si no se recurre a ella. Por lo contrario, el accidente de Chernóbil, nos recuerda, imposible hoy con los reactores de última generación, y aunque su radiación aún podría acortar la vida de miles sólo mató a 31 personas, y volvió inhabitables apenas 30 km a la redonda; y el daño en Fukushima sólo desplazó 80 mil personas y no hay aún ningún muerto. El hecho es que, como dice Jared Diamond, “nuestra percepción de los riesgos tanto desconocidos como conocidos suele ser poco realista”. (El mundo hasta ayer, 2012, p. 332). Sin embargo, los reactores tradicionales, advierte Hoyos, se prestan para enriquecer uranio y fabricar bombas, y como ahora las guerras se evitan disuadiendo a los otros a base de armarse con ellas hasta los dientes, una guerra atómica generalizada podría acabar con media humanidad. Y además los 270 mil toneladas de residuos tóxicos que se han generado hasta la fecha, cuya vida radioactiva se ha estimado en cientos de miles de años, están almacenados peligrosamente por todas partes en el planeta. Pero Leslie Dewan y Mark Massie, del MIT, nos informa Hoyos, han descubierto que no son basura, sino combustible mal quemado, y que contienen suficiente energía potencial para suplir las necesidades eléctricas del mundo durante 72 años, con todo y crecimiento, mediante reactores de sal fundida, que también funcionan con uranio fresco, solo que en concentraciones muy bajas que no permiten tratar de hacer bombas.Ojalá no pase lo mismo que con la thermolysis, que en esta columna se consideró como posiblemente la noticia mas importante de los últimos años (Basuras y petróleo, 03/07/2003), pues hacía factible producir económicamente petróleo a partir de cualquier clase de basuras a excepción de los residuos radioactivos, e incluso había ya dos empresas, una en Estados Unidos y otra en Australia, y tres más programadas en Suráfrica, de las cuales no se volvió a saber nada.Y de todas maneras está “la catástrofe que significaría la desaparición de la mayoría de fauna y flora de la Tierra” (Editorial, El País 30/08/2014, p. A14), mientras, como ya se dijo aquí hace unas semanas (Ecorealidad, 19/06/2014), aun se quiere ocultar entre nosotros el consumismo, el uso de combustibles fósiles y el desperdicio de agua potable y energía, y sobre todo la sobrepoblación, ilusionándonos con volvernos ricos, en lugar de pensar en ciudades mas sostenibles y viviendas mas ecológicas y de paso mas contextuales.

VER COMENTARIOS
Columnistas