El TOP

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Septiembre 18, 2014 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

El Tema Olvidado en la Planificación de Cali es que todo está interrelacionado. Para principiar, el POT no abarca el territorio real de la ciudad, no es de ordenamiento y no es un plan sino una colcha de retazos. Quedó en claro en una reunión propuesta por el Concejal Roy Barreras, que temas como el espacio urbano público, los vendedores callejeros, los usos del suelo, la educación, la salud, el patrimonio, y la plusvalía tienen que ver con la (in) seguridad.En las calles, plazas y parques no solamente se llevan a cabo los asesinatos, atracos y robos, sino que desde el espacio público se roban viviendas y sitios de trabajo. Urge su control y vigilancia, la que se puede hacer mejor y más económicamente con cámaras, y desde luego aumentado la Policía en las calles. Pero igualmente al disponer de andenes llanos, amplios, arborizados y sin obstáculos como carros y vendedores callejeros estacionados en ellos.Sin embargo estos vendedores contribuyen con su presencia a la seguridad del espacio público pero hay que organizarlos y darles condiciones dignas en sitios de trabajo al lado de los andenes -no en ellos-, en espacios públicos sobrantes, lotes abandonados y algunos sectores de plazas y parques, dotándolos de una cubierta común y de servicios. Pensar en agruparlos en centros comerciales es equivocado, y deben permanecer en el espacio urbano sin invadirlo.El uso del suelo afecta primero a los vecinos en las viviendas; y a todos en el espacio urbano público y genera la presencia de vendedores callejeros en él. Pero igualmente al patrimonio construido, ya sea alterando su lugar o permitiendo su conservación, como es el caso notable de San Antonio, al que al parecer algunos quieren convertir junto con Granada, El Peñón y el Parque del Perro, en “Centralidades Gastronómicas” y de “rumba”.El patrimonio inmueble tiene presencia es en el espacio urbano público, justamente donde lo pueden apreciar todos los ciudadanos contribuyendo a su identidad con una ciudad que en el caso de Cali no les parece la suya de tan nuevos en ella. Y de allí la urgencia de una educación ciudadana que nos haga ver a todos su importancia y posibilidades económicas y no proponer como patrimonio supuestas innovaciones a las que no les ha pasado el tiempo.Finalmente la plusvalía, que en el patrimonio lo es por el significado de un Bien de Interés Cultural, BIC, es indispensable para su conservación. Con la disminución del impuesto predial y de las tarifas de los servicios no basta, y se debe permitir a sus propietarios un beneficio que compense su conservación, como podría ser la venta del derecho a incrementar la altura a propietarios en sectores aledaños en donde esté permitido, pues tienen la obligación de conservar la de su BIC.Y en San Antonio ampliar los andenes dejando un carril para carros y en las calles más anchas otro para estacionar, organizar espacios para los vendedores callejeros, conservar su uso residencial, y tiendas, cafés, restaurantes, talleres y oficinas sólo en las esquinas, conservar sus patios además de alturas y fachadas, y reducir tarifas e impuestos y permitir vender su plusvalía a los que conserven bien sus viejas viviendas o las remodelen correctamente. Y hundir la Quinta para integrarlo al Centro Histórico y sus centros culturales y de salud.

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