Prueba de fuego

Prueba de fuego

Agosto 30, 2018 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

Mientras Iván Duque se estrena como jefe de Gobierno, con una muy baja aprobación del 40 %, presidiendo largos y tediosos consejos comunitarios en Mocoa, Catatumbo, Tumaco, Chocó y San Jacinto, la élite del Centro Democrático, con Uribe a la cabeza, ejerce el verdadero poder ‘cocinando’ reformas tributarias y hostiles, descalificando la consulta contra la corrupción, lanzando globos populistas de subir el salario mínimo y participando activamente en la elección de los nuevos magistrados del CNE.

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La inesperada votación contra la corrupción que dejó perplejos a tirios y troyanos, incluidos los columnistas, al alcanzar semejantes niveles de participación con 11 millones 600 mil votos, logró lo inimaginable: la cumbre convocada por el presidente Duque en la Casa de Nariño, con todos los partidos políticos, incluyendo a ‘Timochenko’, Petro, las promotoras de la Consulta, Claudia López y Angélica Lozano, constituye la gran prueba de fuego para liberarse del yugo del ‘furibismo’.

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El panorama para Iván Duque, no es fácil. El ‘fuego amigo’ ha sido de tal magnitud, que se inició desde su posesión, cuando la prensa del país publicaba la página del Centro Democrático con el memorial de agravios contra Santos, repetido después a viva voz, y en medio de un huracanado 7 de agosto, por el señor Macías, mientras el discurso de Duque llamaba a la unión, dejando atrás odios y polarizaciones y ofreciendo un país transformador y transparente.

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El segundo ‘match’ fue la elección de contralor. Lafourie era el candidato in pectore del uribismo. El conciliábulo entre Pastrana, Gaviria y Uribe, ‘despejó’ el camino al que habría de ser el escogido por la vieja casta política: Córdoba. Duque no se dejó contaminar por el apoyo al primero ni por la escogencia del segundo.

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Quizás la piedra en el zapato de la frágil gobernabilidad de Duque ha sido el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que le habla al oído a la banca y al sector cafetero, al cual promete un ‘salvavidas’ de $100 mil millones para que no pierdan sus cosechas, y anuncia extender el IVA a la totalidad de la canasta familiar.

Sus frases: “el salario mínimo en Colombia es ridículamente alto”, “Así como existe un Sisbén para los pobres, tendría que haber un Sisbén para los ricos”. “Bajar impuestos a los ricos y poner a declarar a los salarios de $1,9 millones”, quedarán en el argot colombiano como la ‘mermelada’ de Echeverry.

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Pero lo más fuerte del ‘fuego amigo’ fue la ‘patrasiada’ de Uribe y la bancada del CD con la consulta contra la corrupción. La inclusión de los 7 puntos en el paquete de reformas que presentará al Congreso será, repito, la prueba de fuego del nuevo mandatario. O cumple lo que tanto dijo en campaña, que no sería títere de nadie, y empieza a pisar fuerte en todos estos terrenos movedizos, o corre el peligro de sufrir el síndrome de traición con que fue señalado Santos, o tendrá que resolver a medias las contradicciones, ejerciendo un peligroso equilibrismo.

Por el bien de la Nación, roguemos para que Duque pueda iniciar la modernización del país, sin las ataduras de la vieja política.

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