Futuro incierto

Futuro incierto

Septiembre 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

Mientras Santos le daba la bienvenida a la democracia a Rodrigo Londoño, frente a 15 jefes de Estado y 2.500 invitados en el Centro de Convenciones de Cartagena, durante la firma del Acuerdo de Paz, y ‘Timochenko’ pedía perdón a las víctimas, a escasas cuadras del evento, el Esmad disolvía una manifestación de partidarios del No, liderados por Uribe y Ordóñez. ***El plebiscito del Sí y el No ha dividido el país a extremos inimaginables. La violencia con que los dos bandos destilan su bilis en las redes sociales, la agresividad verbal en las marchas públicas y la descalificación hacia el que votará en una u otra forma en el terreno familiar y social, ha enrarecido el panorama a tal punto, que los colombianos están llenos de incertidumbre frente a cualquier resultado de la votación del domingo. ***Ni el himno a la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven, ni los alabaos de las cantaoras de Bojayá, ni el minuto de silencio por las víctimas, ni la puerta que abrió el Presidente a la impecable ceremonia del lunes en la Heroica, ni el susto de Timochenko cuando los aviones Kafir volaron raudos sobre su cabeza, pudieron borrar la escena donde un ex presidente y un ex Procurador, como muchachos de barrio bajo, trataron de boicotear la fiesta, donde no los habían invitado. ***Porque a dos días de votar el plebiscito, ninguna encuesta puede predecir que gane el Sí y pierda el No, a pesar de la costosa publicidad del gobierno, de la carta de la esposa del general Flórez, del crudo testimonio de Íngrid Betancur sobre su cautiverio, o las lúcidas columnas de Felipe Zuleta, William Ospina y Julio C. Londoño en El Espectador. O las de María Elvira Bonilla, Óscar López, Toño de Roux en las 2orillas y la de Paola Gómez, ni siquiera la frase de Felipe González, cuando dijo que el acuerdo con las Farc, equivale para Colombia a la caída del Muro de Berlín.***¿Qué pasa si gana el no? Después de esa exposición mediática a nivel internacional, adelantar la fiesta, antes de votar el plebiscito, ¿no fue un salto al vacío?***Cómo borrar cuatro años de desgaste tratando de concebir un acuerdo que aunque no es el mejor, está refrendado por los más avezados juristas colombianos y extranjeros. Cómo quedará Colombia ante la ONU, ante la Unión Europea, ante el Vaticano, ante el Departamento de Estado de Estados Unidos y ante los demás países latinoamericanos, si quienes no han leído el Acuerdo, y se han dejado manipular por las mentiras y tergiversaciones de los que prefieren una guerra sin fin a una paz aunque frágil, sí susceptible de mejorar. No quiero ser ave de mal agüero, ¿pero cuántos años tendrán que pasar, para intentar nuevamente un acuerdo con las Farc?***Nos movemos entre la esperanza y la incertidumbre. Ojalá que las palabras de Santos (su único y mejor discurso) y las de Timochenko, hagan reflexionar a aquellos que han olvidado los 250 mil muertos, los 50 mil desaparecidos y los 8 millones de víctimas de 52 años de guerra, cuyo posible final, hizo decir al Presidente: “en surco de dolores, la paz germina ya”.***PD: Felicitaciones a nuestra Mabel Lara que se lució como directora de ceremonias en Cartagena. En cambio, el canto de las mujeres de Bojayá fue demasiado largo. El aplauso cerrado a Humberto de la Calle, más que merecido. La generación de los expresidentes, sentados en primera fila, Belisario Betancur, César Gaviria, Ernesto Samper, es la generación del preacuerdo. ¿Quién la reemplazará?

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