Detrás de la fuga

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Detrás de la fuga

Octubre 10, 2019 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

Pasada la cinematográfica fuga de la exsenadora Aída Merlano, la opinión pública se pregunta qué hay detrás del show mediático que cobró varias cabezas del Inpec. Se sabe que el escándalo tiene su origen en las castas políticas de Barranquilla que llevan más de tres décadas disputándose el poder político y económico de la región.

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Poco a poco se han ido conociendo los manejos non santos de los Gerlein, Char y demás apellidos del curubito barranquillero, bien como parlamentarios vitalicios, ministros, alcaldes exitosos como Alex Char (que suena para Presidente) y prósperos empresarios, dueños de supermercados, constructoras, etc.

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En la Costa Caribe no se mueve una hoja sin que estas familias participen directa o indirectamente en la contienda política, la construcción, el comercio y hasta en el carnaval y el fútbol, las dos pasiones del pueblo de Curramba, especie de hipnosis para tapar la manipulación en la compra de votos y otras malas costumbres. Lo único que no han podido dominar son las aguas corrientosas que arrastran por las calles carros, animales y hasta personas.

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Ya fue suficiente con la truculenta historia de la senadora que se lanzó de un tercer piso, digna protagonista para una serie de Netflix, ‘heroína’ de un tóxico libreto de corrupción, ambiciones, arribismo social, sexo, celos y machismo.

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Lo que tenemos que analizar los caleños que tanto envidiamos a costeños y antioqueños por la extraordinaria gestión parlamentaria, que ha hecho posible la construcción del Metro de Medellín financiado por todo el país y del monstruo de Hidroiutango, que será resucitado no importa el colapso ambiental, porque así lo quiere la dirigencia paisa, que pisa duro en el Congreso y en las altas esferas del poder. ¡Ah!, ¿y qué tal la Costa? Gracias a MinCarrasquilla todos responderemos por el desastre corrupto de Electricaribe.

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Ahora que están próximas las elecciones es importante tener en cuenta la posibilidad de que gobernador y alcalde trabajen al unísono como hacen los paisas, para echar para adelante la ciudad y el departamento. El divorcio entre Dilian Francisca Toro y Maurice Armitage no es nuevo. Siempre ha sido así. Por lo menos desde que se inició en el 91 la elección popular de alcaldes, pues antes los nombres de los mandatarios se barajaban en el Club Colombia. Desde entonces, es Aguablanca la que decide la votación.

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El otro punto, son los senadores vallecaucanos. Con la profusión de listas de todos los colores, sabores y sesgos ideológicos, lo que llega al Senado y a la Cámara es un amasijo de personajes con intereses de todo orden, que pocas veces concuerdan. Cada cual tira por su lado. No hay un eje conceptual sobre la ciudad y la región. Por eso no tenemos una voz fuerte en el Congreso. Por eso no hemos terminado la carretera a Buenaventura, ni el puerto del Pacífico ha sido un propósito nacional, el cual nos quieren arrebatar los paisas construyendo Tribugá, otro modelo de destrucción ambiental.

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PD:
El país se paralizo prácticamente durante la indagatoria de Uribe ante la Corte Suprema de Justicia. La violencia verbal entre uribistas y antiuribistas, me pareció patética. ¿Cuándo será que se retira como BB? Que se vaya con sus nietos y sus alazanes al Ubérrimo, para que el país recobre la tranquilidad y la paz, que él y su guardia pretoriana pretenden volver trizas.

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