¡Viva Cali, la nuestra!

Escuchar este artículo

¡Viva Cali, la nuestra!

Julio 30, 2013 - 12:00 a. m. Por: Aura Lucía Mera

Impecable la ceremonia de inauguración de los Juegos Mundiales. Sentir la carne de gallina o ‘erizada al estilo Grisales’. Los ojos húmedos y un nudo en la garganta mientras desfilaban los representantes de las más apartadas regiones del planeta, escuchar esa prodigiosa voz entonando estrofas del Himno Nacional, alucinarse con la coreografía, la música y el vestuario de cada grupo de artistas y luego estallar de gozo con esas luces multicolores que subían hasta el cielo, entrelazadas, iluminando  la ciudad, despertándola a una nueva vida, a un nuevo ritmo, testimoniando que ya se inició el nuevo amanecer. Recordaba cómo con los Juegos Panamericanos Cali tomó un nuevo rumbo. Se ganó el título de Capital Deportiva, Cultural y Cívica de Colombia. Los quijotes de entonces fueron Alfonso Bonilla  Aragón, Nicolás Ramos, Jorge Herrera, Eduardo Lozano Henao, Nolasco Sierra, ‘Pajarito’ Zamorano, entre muchos otros. Los nuevos quijotes son Rodrigo Guerrero y su equipo, Rodrigo Otoya Domínguez, los cientos de voluntarios que se dedicaron en cuerpo y alma a enlucir la ciudad, la Unidad de Acción Vallecaucana, la Gobernación del Valle y todas las instituciones que se unieron para sacar adelante el compromiso mundial. Cali arrancó de nuevo. Es un hecho innegable. Como afirmó uno de los cacaos de la radio, en La W, Cali tiene un “alcaldazo”, con un equipo insuperable  en honestidad, conocimiento, rigurosidad y compromiso.Características que durante más de una década fueron desconocidas en el vocabulario municipal. Lo importante ahora es seguir hacia adelante. Con berraquera, civismo, solidaridad. Denunciando las componendas y las corruptelas que siguen queriéndose colar por cuanto agujero ven. Quistes que se resisten a ser extirpados, pero que se tienen que extirpar. Todos tenemos el deber moral como ciudadanos de respaldar al alcalde Guerrero, a su equipo. Acompañarlo en esta salida a flote que pensamos seríamos incapaces de lograr. Ni un paso atrás. Ni una concesión a la politiquería narcofinanciada. Ningún amarre a  personajes que desean colarse en unas nuevas elecciones para retomar botines y hacer de las suyas. Porque no dudo un solo instante que desean volver, que no se han quedado quietos, que siguen tramando cómo  subirse de nuevo al poder. Desde ahora y así todavía esté lejano el momento, tenemos la obligación los que queremos a Cali: empresarios, trabajadores, ciudadanos, jóvenes y adultos, de ir pensando  en los posibles candidatos CÍVICOS y sin amarres que podrían suceder al actual mandatario. Sería suicida volver atrás. A esas épocas de impotencia y oscuridad donde imperaban la corrupción y el caos. Donde los dineros calientes calentaban las manos y los estómagos de los votantes para lograr subir sus secuaces al poder. Necesitamos seguir con líderes honestos, conocedores de su ciudad, con visión de futuro y capacitación profesional. Apoyarlos. El Proyecto Ciudad es algo colectivo, todos tenemos que ser partícipes. No vendernos a culebreros, ni dar el voto por un almuerzo o  falsas promesas. Cali  vuelve a ver su sol. El horizonte está limpio. Los lodos quedaron atrás. Sigamos empujándola a ese cielo de alegría, civismo, cultura, deporte y salsa para que vuelva a ser La Sucursal.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS