Sin palabras

Mayo 26, 2015 - 12:00 a. m. 2015-05-26 Por: Aura Lucía Mera

Cuando se nos muere un ser querido, cuando las palabras no salen, cuando el alma se queda sin brújula y sentimos la orfandad y el vacío y un hueco negro sin fondo se instala en nuestro interior y quedan esperanzas, ilusiones y diálogos paralizados e interrumpidos para siempre, caemos en cuenta que ese ser formaba parte de nuestro ser y que jamás volveremos a ser los mismos.Este año 2015 ha sido especialmente cruel, permitiendo la partida definitiva de personas que quisimos, que pertenecían al entorno de nuestras propias vidas. Por eso quiero tomarme la libertad de reescribir este mensaje del poeta argentino. Va para todos los lectores que han sufrido la muerte de un ser amado.“Cuando yo me vaya no quiero que llores/ quédate en silencio, sin decir palabras/ y vive recuerdos/ reconforta el alma.Cuando yo me duerma, respeta mi sueño/ por algo me duermo/ por algo me he ido.Si sientes mi ausencia no pronuncies nada/ y casi en el aire con paso muy fino/ búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado/.Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos/ te presto mi cuarto, mi cama, mi almohada y cuando haga frío ponte mis bufandas.Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado/ escucha ese tema que a mí me gustaba/ usa mi perfume y riega mis plantas.Si tapan mi cuerpo no me tengas lástima/ corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que viento juegue con tu cara/ besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.Si me extrañas mucho disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ese donde me ocultaba/ No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.Cuando yo me muera no me lleves flores a una tumba amarga/ grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más./ Los hombres que ‘viven’ no se mueren nunca/ se duermen de a ratos, de a ratos pequeños y el sueño infinito es solo una excusa.Cuando yo me vaya extiende tu mano/ y estarás conmigo sellada en contacto/ y aunque no me veas, y aunque no me palpes/ sabrás que por siempre estaré a tu lado.Entonces un día sonriente y vibrante sabrás que volví para no marcharme...”.Autor. Carlos Alberto Boaglio. Poeta y dramaturgo argentino. Sí. Lo dedico desde el fondo profundo de mi alma, porque siento cada palabra de este poeta como si nos estuviera hablando a todos los que hemos sentido en lo que va corrido de este año ese dolor que nos atenaza como una garra dejándonos sin respiración. Palabras que me sirven aunque ante esas ausencias no hay palabras.PD: La vida es tan corta. Por eso es sagrada. Por eso tenemos que consagrarnos a lograr la paz. No más jóvenes, ni guerrilleros ni soldados, ni niñas, ni campesinos, ni empresarios. No más muertos de ningún bando o ideología. No más minas. Démonos la mano, mirémonos a los ojos y comprenderemos que todos somos hermanos, que estamos unidos al mismo tiempo en este instante del cosmos.

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