"Je suis la paix"

"Je suis la paix"

Enero 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Nos hemos unido solidarios contra el asesinato a sangre fría de los periodistas de Charlie Hebdo, a pesar de que no todos los lectores, me incluyo, estuvimos siempre de acuerdo con ese ‘humor’ irrespetuoso y provocador de la revista -recuerdo haber visto más de una caricatura grotesca contra el Profeta del Islam-.Y nos pusimos la camiseta de “Je Suis Charlie”, aún sin saber muchos de qué se trataba el Hebdomadario anarquista que se volvió obsesivo contra el Islam, acolitado por la ‘Republique Francaise’ donde los términos ‘egalite, fraternite y liberte’ se prestan muchas veces para convertirse en intocables y hacer lo que les da la gana, desde las épocas del colonialismo implacable.Si desde esta remota Colombia, en la que la mayoría de los franceses no saben siquiera que existimos y si lo saben les importa un rábano porque ellos son el ombligo del mundo, nos sentimos unidos contra esta barbarie y conmocionados, me pregunto una cosa:Por qué todos los colombianos, ricos, pobres, feos, lindos, flacos, gordos, viejos, jóvenes, campesinos, estudiantes, drogadictos, abstemios, rumberos, cusumbosolos, terratenientes, empresarios, banqueros honestos y de los otros, políticos ultra godos y ultra liberales, mamertos, viudas, casadas, evangelistas, católicos, ateos, historiadores, solterones, viejos verdes o del Opus, prostitutas y castas, gigolos, gay, heterosexuales, megasexuales, vallenatos, bambuqueros, salseros y toda la variopinta gama que constituye nuestro país no nos ponemos la camiseta de “Je suis la paix”. Así en francés para que tenga más impacto.Traducido sería ‘yo soy la paz’, y actuamos en consecuencia, individualmente, porque la paz es de cada uno de nosotros, no es un reto que se firma ni una entrega masiva de armas de corto o largo alcance.Estamos viviendo un momento crucial que tiene solo dos salidas: seguirnos matando o permitiendo que campesinos se maten entre ellos, ya sean de las FF.AA., de la guerrilla, de los paras, pocas veces cae en combate un general, un jefe o un capo, o parar esta sangría que desatamos por ambiciones y odios políticos hace más de medio siglo, sangría de inocentes, léase pueblo, que pone las víctimas, sin que la mayoría de las veces ni ellos mismos sepan por qué matan y por qué los matan.Es así. Y nunca habíamos llegado a una fase de estas. Todas las anteriores se vieron truncadas por alguna razón. Los presidentes anteriores, Betancur, Pastrana, Barco, Samper, Gaviria, Uribe trataron de lograr honestamente un acuerdo de paz. Y el esfuerzo de todos ellos, con aciertos y errores, ha hecho posible que estemos donde estamos.Ha sido una cadena. Como afirma María Elvira Samper en su columna del domingo pasado en El Espectador, es necesario que se logre una coherencia política entre todos los exmandatarios que aportaron logros muy importantes que han desembocado en los diálogos de La Habana. No pueden convertirse de la noche a la mañana en enemigos y críticos acérrimos de este proceso en el que también participaron.Hago votos para que se deje atrás malos entendidos, rencores, orgullos heridos, y empezando por los que nos han gobernado en estos muchos años de democracia maltrecha, pero democracia al fin, se reunieran, se miraran a los ojos y se dieran la mano poniéndose la camiseta de ‘je suis la paix’, en el idioma que quieran.Así nos darían a todos los ciudadanos el ejemplo que necesitamos. Sería un gesto de hidalguía. De verdadero sentido de Patria. De Paz. Por favor, no más peleas de gallos entre los exmandatrios. Colombia quiere, se merece que ellos, los que han ocupado los más altos cargos de liderazgo, entiendan la responsabilidad que llevan entre sus manos y que demuestren estar a la altura que les corresponde.¡Qué maravilla sería que Belisario Betancur, Andrés Pastrana, César Gaviria, Ernesto Samper, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos se dieran la mano y se unieran para regalarnos a los colombianos un 2015 en paz!

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